El lastre de la edad

El lastre de la edadAdivinar si el paro mejora o empeora se ha convertido en todo un reto, cada cual ve las cosas a su modo, vende lo que le interesa y omite lo que no le conviene, así que lo mas practico es decir vamos a mejor, si encontramos trabajo y todo lo demás dejarlo en cuarentena, porque entre otras cosas no solucionamos nada especulando sobre las especulaciones.

Las políticas de empleo han sido muchas y variadas, pero desde hace unos años se hace especial incapie en incorporar a los jóvenes al mercado del trabajo que sería lo deseable y todos deseamos, e incomprensiblemente para mi, alargar la actividad laboral hasta los 67 años, mi razonamiento es muy básico, pero así de pronto, creo que estamos ante un error serio.

En estos días es claro que al acercarse a los 45 años, incluso antes según sectores, es extremadamente difícil lograr un puesto de trabajo, esta situación no es de nueva creación, al inicio de esta crisis/no-crisis, ya se aventuró esta situación, y el tiempo no ha hecho otra cosa que dar la razón a esta previsión inicial, sin embargo, y desde mi punto de vista, brillan por su ausencia las medida tendentes a incorporar a este sector al mercado laboral nuevamente.

Los parados maduros, si me permiten la expresión, son mayoritariamente personas con responsabilidades económicas, léase hipotecas e hijos con un futuro laboral por hacer o estudios en marcha, por lo que el perjuicio que acarrea no invertir en solucionar su situación, redunda no solo en esta generación, sino no también en las venideras, el paro persistirá, auguran, unos buenos años y confiar unicamente en las becas, tal y como va el denominado estado del bienestar es algo ilusorio.

Los parados maduros están obligados a prolongar su actividad laboral hasta los 67 años en muchísimos casos, como sus posibilidades de reincorporación son cada vez menores, sus bases de cotización también lo serán y como los años para el calculo de las base se han ampliado, sus pensiones serán cada vez mas exiguas.

Nos encontramos pues con un sector activo y con experiencia laboral de población en paro que en la actualidad no puede hacer frente a sus obligaciones económicas, y en el futuro tampoco podrán afrontarlas por sus escasos ingresos (no perdamos el optimismo, y creamos firmemente que el actual sistema de pensiones sobrevivirá), por lo que, en teoría, serán sus hijos, esos que ahora se están formado, están en paro o son mileuristas, los que tendrán que ayudar a económicamente en su día a día a estos parados maduros, en contraposición de lo que sucede hoy en día, que son los “abuelos” los que con sus pensiones están salvando los muebles a muchos desempleados, así que en este nuevo escenario, serán los hijos los que deberán hacerse cargo de los abuelos, y evidentemente de sus propios hijos, ¿de que niveles salariamos estamos hablando para que esto sea efectivo?

Todo esto, lo confieso, me suena apocalíptico, tanto que creo que avanzamos hacia la desaparición de la clase media, algo que me parece nada deseable, por lo que concluyo o tengo un error de base o alguna razón de peso ha de existir para “olvidarse” de los parados maduros. Tirando por el segundo camino, y pensando con los pies, se me ocurre el voto, quizás nuestros políticos piensen que los parados maduros son fieles a sus tendencias de voto, y por lo tanto esos votos ya están adjudicados, pero los votos jóvenes son los votos a cazar, y ahí se centra todo su esfuerzo… de ser así, si yo pienso con los pies, ellos piensan con sálvese sea la parte, al margen de la irresponsabilidad que supone.

¡Muy mal! ¡Cuatro gotas de otoño y desvarío! Con lo bueno que es divagar en positivo y hoy me da por el pesimismo… me voy a vaguear, que hasta los 67 ya tendré tiempo a trabajar, o no?.
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