Privacidad

PrivacidadLa polémica del doble click en Washapp no es sino consecuencia de la necesidad de unos por que se respete su privacidad, y la de otros por acceder en cualquier momento a cualquier persona, y esas necesidades contrapuestas no son mas que una perdida de la perspectiva de lo que antes se conocía como privacidad.

La aparición del messenger ya fue una bofetada a la privacidad, sin cuestionar lo útil que puede este y otros programas similares, lo cierto es que estas en tu casa tranquilamente y tu pc empieza a recibir mensajes y llamadas, la mayor parte de forma indiscriminada, incluso incluyéndote en grupos extrambóticos,  por lo que terminas por usar el modo “ausente” ante las criticas de quienes te “mensajean” o llaman y no les responden, porque ellos, que no han sido invitados a tu casa, entienden que tu si que tienes que atenderles, algo absurdo, pero en el lo que creen firmemente ignorando el concepto de privacidad.

El error de base es que creer que nuestro receptor tiene que estar a nuestra disposición siempre, obviando que puede tener o no cosas que hacer y lo que es mas importante, puede tener o no ganas de entablar esa comunicación, o tal vez, el pensar que esa una comunicación vía programación no es una intromisión en nada, porque si no estas disponible para ella, no la tendrías, vamos que te metes en una cueva y tiras la llave.

Parecemos no entender que esos programas son una puerta abierta a nuestra privacidad, y mas ahora que todos los teléfonos del mundo mundial tienen que tener, si o si, el famosisimo wasshapp, la carencia de tal artilugio es algo inconcebible desde que el smarphone ha empezado a ser una articulo habitual, y no un articulo minoritario. Personalmente no entiendo porque debo atender la mayoría de ese tipo de mensajes, lo mas practico es una llamada telefónica, si realmente tiene algo que decir, llama, el resto son pamplinas, al típico “estas” ahora con el lio del doble click me veré en la obligación de contestar “no”, en el leguaje normal creo que la pregunta correcta sería si estoy disponible,  así que como no lo estoy… eso si, habrá que añadir un lo siento o similar para evitar herir susceptibilidades.

Pero que hacer con los mensajes tipo “hola”, “como estas” y demás, pues chico, menudo lio, tienes que tomarte tu tiempo en pensar una respuesta que no de lugar a un segundo contramensaje, por ejemplo, liadísimo, ocupado, a punto de montarme en el coche… lo que a uno se le ocurra para parar la previsible avalancha, porque ademas escribir en la pantalla del teléfono tiene su aquel.

No me malinterpreten, me encanta el washaap, me parece útil y practico, cómodo no del todo, las uñas largas tiene ese inconveniente, pero creo que carecemos de la perspectiva necesaria para saber utilizarlo, no entendemos hasta que punto interrumpimos a nuestro interlocutor, hasta que punto podemos saturarlo, y hasta que punto podemos obligarle a entrar un juego que no desea jugar ¿porque esta tan necesario saber cuando alguien lee o no un mensaje ?que evidentemente no debe ser importante, de serlo te llaman, ¿porque un programa debe dar información privada sobre cuando fue la ultima vez que el usuario ha estado activo?, en fondo de lo que se adolece en este mundo virtual es de falta de urbanidad, aunque suene a tiempos pretéritos, carecemos de cortesanía, comedimiento, atención y buen modo.

A veces pienso que con todo este tipo de programas y redes sociales, tendemos a un “Salsa Rosa” virtual, conversaciones paralelas virtuales, seguimiento de actividades en la red, ofensas virtuales, problemas virtuales, todo virtual, con lo fácil que es hablar, ¿donde esta la comunicación verbal? perdida en el combate entre vida real y la vida virtual, porque desde que los amigos se hablan por un chat o  mensajería instantánea viviendo dos calles mas allá, todo es posible.

Doble click, vaguear y divagar, ese es el doble click, para lo demás charlemos.

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