A los pies del Acueducto

A los pies del Acueducto

La Semana Santa de Segovia, al igual que ocurre en el resto de Castilla y León, es una celebración marcada por la austeridad, el silencio y la fe. Es para muchos de los segovianos uno de los momentos más importantes del año, pues en ella se recuerda la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, no solo en el interior de los templos, sino también por las calles.

En esta ciudad cada cofradía está fuertemente vinculada con una parroquia. Así, en los días previos al Triduo Pascual, celebran la Pasión con procesiones y Vía Crucis que recorren las calles de los barrios. Son éstas como una especie de preludio a lo que ocurrirá a partir de la mañana del Jueves Santo, cuando todas y cada una de las cofradías emprendan su marcha lenta y pausada hasta la Catedral para rezar la Estación de Penitencia, y dejar allí a sus titulares en espera de la Procesión de los Pasos que recorre el centro de la ciudad cada noche de Viernes Santo. Éste es oficialmente el gran acontecimiento de la Semana Santa segoviana, sin embargo, para muchos de los cofrades, son mucho más importantes las procesiones en las que desfilan en solitario, cargadas de vivencia, de silencio, de tradición y en definitiva de fe.

 

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Después de esta visión general, en este artículo voy a tratar de describir a vista de pájaro, lo que ocurre cada año en Segovia cuando la luna de Parasceve hace su aparición en el calendario. Soy consciente de que no seré capaz de resumir en pocas líneas todo lo que vive Segovia en esa Semana. Sin embargo, trataré de ofrecer una pequeña síntesis, que sirva de invitación para todos aquellos que quieran acercarse a vivir la Semana Santa a los pies del Acueducto.

Aunque la Semana Santa no empiece oficialmente hasta el Viernes de Dolores, para la mayoría de los cofrades esta llega mucho antes; el quinto Sábado de Cuaresma. Este día cuatro heraldos a caballo, acompañados por la música de cornetas y tambores, van congregando a los cofrades y al pueblo de Segovia para que acudan a la Catedral a escuchar el pregón de la Semana Santa. Con este pregón se da el pistoletazo de salida a los actos litúrgicos de las diferentes cofradías que se suceden simultáneamente en las distintas parroquias de la ciudad. Novenarios, septenarios y triduos que bajan a las imágenes de sus retablos y las colocan en el altar mayor de las iglesias, preludiando su ya cercana salida procesional.

 

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Pero hay que esperar al Viernes de Dolores para ver la primera de las imágenes en la calle. Será la “Procesión de las tres Caídas” la que inaugure la larga teoría de desfiles procesionales segovianos. En ella, la valiosa talla del Cristo de San Marcos, recorre las calles cercanas a la iglesia parroquial, haciendo tres paradas, una en la misma parroquia, otra en el Sepulcro de San Juan de la Cruz y la última y más emotiva, en el Santuario de la patrona de Segovia, la Virgen de la Fuencisla. Ese mismo día, en la otra punta de la ciudad los cofrades de Nuestra Señora de la Piedad salen a las calles de su barrio para rezar el primer Vía Crucis de la Semana Santa. Vía Crucis este en el que se escenifica la Pasión por parte de los cofrades y feligreses de la parroquia de San José Obrero.

 

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Domingo de Ramos. A las once de la mañana, comienzan los actos en la iglesia de San Miguel, en plena Plaza Mayor, donde tiene lugar la bendición de los ramos y posterior procesión litúrgica hasta la Catedral, donde el Señor Obispo celebra la Eucaristía. Cuando ésta finaliza, comienza la popular “Procesión de las Palmas”, en la que los niños de todas las cofradías agitan sus palmas al lado de los estandartes de cada una de las hermandades que preceden al paso de Jesús entrando en Jerusalén, más conocido como “La borriquilla”.

 

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La tarde del Lunes Santo, es tarde de Vía Crucis con sabor de barrio. Hay que trasladarse a la parroquia del Cristo del Mercado, en la que la Esclavitud del Santo Cristo de la Cruz, sale a rezar el Vía Crucis portando en andas la moderna imagen del crucificado que preside la iglesia parroquial. Similar cortejo es el que organiza la Cofradía de la Resurrección del Señor recorriendo las modernas calles del barrio de Nueva Segovia.

Y así se llega al Martes Santo, día en el que la Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad vuelve a salir a las calles del barrio de San José Obrero, esta vez en forma procesional. Es la llamada“Procesión de los enfermos”, puesto que comenzó a organizarse para que los enfermos del barrio pudieran ver en la calle a las imágenes titulares de la cofradía. Sin embargo el plato fuerte del día lo marca la “Procesión de los Cinco Misterios”, la primera procesión que termina su recorrido en la Catedral, después de haber recorrido las calles de la ciudad haciendo cinco paradas para rezar los Misterios del Rosario.En esta ocasión, los cofrades de la Soledad Dolorosa acompañan a la impresionante imagen del Cristo de la Esperanza.

 

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El Miércoles Santo es un día marcado por la sencillez, la austeridad y la oración. En él la Junta de Cofradías organiza un “Vía Crucis Penitencial”, en la huerta de los Padres Carmelitas Descalzos. Para los segovianos, es un momento de especial intensidad al tener la oportunidad de rezar en el mismo lugar en el que lo hacía San Juan de la Cruz. Acompaña la oración la imagen del Cristo de la Buena Muerte que es portada a hombros por los estrechos y empinados caminos desde los que se tiene una de las vistas más impresionantes de la ciudad antigua.

 

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Sin solución de continuidad hemos llegado al Jueves Santo, día grande para muchas de las cofradías, pues en esta jornada van a abandonar los límites de su barrio para acompañar a sus pasos hasta la Catedral. Allí, desde primera hora de la mañana, queda expuesta para la veneración de los fieles la impresionante imagen de Cristo Yacente que tallara Gregorio Fernández en el siglo XVII.

La más temprana de las cofradías es la de la Resurrección, que nada más terminar la celebración de la Cena del Señor, comienza el largo recorrido que llevará al paso de La Flagelación desde la parroquia de Nueva Segovia, hasta la Iglesia madre de la diócesis. Poco después le sigue la Cofradía del Recogimiento, que vuelve a recorrer el mismo camino que anduvo el Martes Santo, esta vez acompañando a la Soledad Dolorosa, que sube la Calle Real mientras cimbrean los varales de su palio. Un poco más tarde sale de nuevo la Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad, esta vez sin detenerse por el barrio, pues tiene que acompañar a la Magdalena al pie de la Cruz, al Cristo de la Esperanza, El Calvario y a Nuestra Señora de la Piedad hasta la Catedral. Casi a la misma hora, sale de su barrio el Santo Cristo de la Cruz, más conocido como “Cristo del Mercado” o “Cristo de las enagüillas”, en alusión a las faldillas con las que se viste desde el siglo XVII.

Atardece en el castizo barrio de San Lorenzo y la Cofradía de la Oración en el Huerto comienza su andadura procesional. Este paso tiene que recorrer en primer lugar las calles del barrio en procesión penitencial, para después atravesar el Acueducto y encaminarse a la Catedral, donde llega cuando ya es noche cerrada. También en el entorno del Acueducto, los cofrades de la Santa Esclavitud del Cristo de los Gascones, rezan un Vía Crucis Penitencial, acompañando a su imagen titular: un Cristo Yacente del siglo XI, y a la Virgen de los Dolores.

En el otro extremo de la ciudad está el colegio de los Maristas, de donde salen el Cristo con la Cruz a cuestas y la Nuestra Señora de las Angustias. Esta cofradía comienza subiendo a la colina de “La Piedad”, mientras se reza un Vía Crucis a la luz de hogueras y antorchas. Tras ello, prosigue su procesión hacia la Catedral, no por la carrera oficial, sino por las viejas y empinadas calles del barrio de San Andrés. Precisamente de ésta parroquia del apóstol, ha salido hace unas horas la “Procesión del Cristo de la Paciencia”, en la que los feligreses de San Andrés portan a hombros esta imagen del siglo XVI por las estrechas calles de las antiguas Canonjías.

 

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Aunque la jornada se haya prolongado hasta la madrugada, no ha sido suficiente para cansar a los segovianos, que comienzan el Viernes Santo sabiendo que ha llegado el que para muchos es el día grande de la Semana Santa.

Como hiciera hace ya una semana, el Cristo de San Marcos vuelve de su iglesia acompañado por su cofradía titular. Comienza esta cofradía rezando el Vía Crucis por el marco incomparable de la Cuesta de los Hoyos, a la sombra de la Catedral y el Alcázar, para después seguir su marcha hasta la Catedral. Por el camino casi se encuentra con la Real Cofradía de la Santa y Venerable Esclavitud y del Santo Entierro del Cristo de los Gascones, que junto con la Curia segoviana, atraviesa el acueducto portando a su titular dentro de una preciosa urna barroca. Cierran la mañana las populares imágenes del Cristo en su Última Palabra y la Soledad al Pie de la Cruz, que avanzan por la Calle Real haciendo derramar lágrimas a los segovianos y visitantes que contemplan esta procesión.

 

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Llegamos así a la tarde del Viernes Santo, en la que todas las cofradías, hermandades y feligresías de Segovia forman la Procesión de los Pasos. Es este un cortejo excepcional que narra la Pasión del Señor desde la Oración en el huerto hasta la Soledad de María, por medio de catorce pasos que recorren la historia del arte desde el siglo XI hasta el XX. Miles de personas se agolpan desde primeras horas de la tarde para conseguir sitio en el recorrido. Mientras tanto, en el interior de la Catedral, se va organizando la procesión. Los acordes de la Marcha Real dan la noticia de que la procesión ha comenzado, y poco a poco cofrades y pasos van saliendo del templo hasta que éste queda vacío. La procesión avanza lentamente hasta que muere a los pies del Acueducto, donde cada cofradía emprende el camino de regreso hasta su barrio, a la puerta de cuyas respectivas parroquias una sentida oración y un canto despedirán a las imágenes hasta el año próximo.

 

Cofradia de la Soledad al Pie de la Cruz

 

Pero el Viernes Santo no termina ahí, sino que rozando la madrugada del Sábado, los cofrades de las Cinco Llagas salen de la parroquia de la Magdalena en Zamarramala, camino de la iglesia de la Vera Cruz. Allí los pasos del Cristo Crucificado, el Yacente y la Dolorosa, son recibidos por los Caballeros de la Orden de Malta, ataviados por sus capas, mientras una voz pide perdón con el impresionante canto del “Eterno Padre”.Con esta procesión se cierra definitivamente el capítulo que habla de la Pasión y muerte del Señor en la Semana Santa Segoviana.

 

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Tras la ausencia del Sábado Santo, Segovia explota de alegría en la mañana del Domingo de Resurrección. En ella, todas las cofradías con sus estandartes vuelven a unirse en las inmediaciones del Palacio Episcopal, para acompañar a los pasos del “Santo Sepulcro Vacío” y “Jesús Resucitado”, hasta la Catedral. Terminada la procesión el Señor Obispo pone punto final a la Semana Santa segoviana con la celebración de la Solemne Misa Pascual. (*)

 

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(*) Artículo de colaboración de Daniel Cuesta Gómez para tabernacofrade.

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