Archicofradía del Santo Entierro (Madrid)

Archicofradía del Santo Entierro

Archicofradía del Santo Entierro

Archicofradía del Santo Entierro

Pontificia, Real y Primitiva Archicofradía del Glorioso Patriarca San José, Santísimo Cristo de la Vida Eterna y María Santísima de la Paz

Fundación: 1.451
Santísimo Cristo de la Vida Eterna Fotografía: La Archicofradía

Santísimo Cristo de la Vida Eterna
Fotografía: La Archicofradía

Atribuido a Jacinto Higuera (1941)

Paso del Santo Entierro
Fotografía: La Archicofradía

Pasos: Dos
Día de Salida: Viernes Santo
Hábito: Túnica negra. Capirote, cíngulo y guantes de color rojo
María Santísima de la Paz Fotografía: La Archicofradía

María Santísima de la Paz
Fotografía: La Archicofradía

Fecha de la imagen 1953

Fotografía: Facebook de la Archicofradía

Sede Canónica: Parroquia de Santa Cruz
Parroquia de Santa Cruz
Archicofradía del Santo Entierro Fotografía: La Archicofradía

Archicofradía del Santo Entierro
Fotografía: La Archicofradía

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Archicofradía del Santo Entierro

 

Breve Reseña

Los artesanos, ante la fuerza e intervención cada vez mayor de las autoridades municipales en la vida ciudadana deciden agruparse, elaborando a tal fín una serie de normas y disposiciones que regulen tanto los derechos como las obligaciones de sus componentes, dentro de un esquema jerarquizado y con unos representantes, elegidos entre ellos, que velen por el cumplimiento del reglamento y de sus propios derechos, haciéndose eco del sentir gremial allí donde fuese necesario.

En Madrid, hasta el siglo XVI la corporación gremial estaba integrada por carpinteros, torneros y cajeros. Durante el XVII los constantes pleitos por la contratación de obras obligan a reglamentar exhaustivamente las diferentes especialidades, redactándose, sobre todo a partir de mediados del mismo, las ordenanzas, entre otros, de ebanistas, ensambladores y entalladores de nogal, torneros, puertaventaneros y maestros de coches (incorporados exactamente en 1674).

Parece ser Barcelona en primer lugar y Valencia inmediatamente después las dos ciudades donde comenzaron a autorizarse las primeras cofradías de carácter religioso benéfico cuyos fines primordiales eran la asistencia al cofrade en caso de enfermedad, muerte y cautividad, asistiendo, además a cofrade en caso de enfermedad, muerte y cautividad, asistiendo, además a funciones públicas, conmemoraciones y procesiones.

La Cofradía, bajo advocación de San José, aunque en ocasiones modificó su nombre, desde el primer momento consagró sus esfuerzos en la realización de numerosas actividades para su comunidad, contribuyendo de este modo a reforzar los lazos entre los miembros de la mismas, a los que también prestaban asistencia a la hora de la muerte, sufragando gastos de entierro y celebrando misas de funeral tanto por los cofrades como por sus familiares.

La Cofradía gozó de indudable prestigio durante siglos. Y, como consecuencia de ello, tuvo ciertos privilegios. Como las numerosas indulgencias concedidas en sucesivas bulas, que afortunadamente han llegado hasta nosotros a través de su presentación por parte de la misma han llegado hasta nosotros a través de su presentación por parte de la misma con fecha 1 de febrero de 1760 a D. Antonio Martínez Grillo, para que éste ejecutase el oportuno testimonio notarial.

Fuente Textos: La Archicofradía

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