Cofradía de los Armaos (Cieza)

Cofradía de los Armaos

Cofradía de los Armaos

Cofradía de los Armaos

Cofradía del Tercio Romano del Santo Sepulcro

Fundación: Siglo XIX
Pasos: Ninguno
Día de Salida
  • Martes Santo
  • Miércoles Santo
  • Viernes Santo
Hábito:
Sede Canónica Basílica de Nuestra Señora de la Asunción
Cofradía de los Dormis

Redes Sociales

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Cofradía de los Armaos
Tercio Romano del Santo Sepulcro

Fotografía: Pascual Corredor

Cofradía de los Armaos
Tercio Romano del Santo Sepulcro

Fotografía: cieza.es

Cofradía de los Armaos
Tercio Romano del Santo Sepulcro

Fotografía: Javier Gómez

Breve Reseña

Históricamente, aunque no como Cofradía del Tercio Romano del Santo Sepulcro, siempre estuvo ligada a la Imagen de Jesús Nazareno y al Prendimiento, de cuya organización era responsable; pese a ser una Cofradía reciente por su denominación, sus antecedentes hay que buscarlos en la Hermandad de la Convocatoria de Jesús, que, como tal, figura en 1914 en el Acta de Constitución de la Junta de Hermandades Pasionarias de Cieza. Su perseverancia, que les ha permitido no faltar a ninguna de las citas anuales con nuestra Semana Santa, los ha convertido en una de las tradiciones de mayor raigambre en nuestra ciudad, en la que popularmente se conocen como «los Armaos».

De la Hermandad de la Convocatoria de Jesús se conoce su presencia al menos desde principios del siglo XIX, aunque su origen puede ser anterior, por la larga tradición que ya se le atribuye en ese mismo siglo; incluso pudo haber sido en sus principios una Hermandad filial de la Cofradía de Jesús Nazareno, por la fuerte vinculación entre una y otra, o una parte integrante de aquella, lo que también explicaría que no aparezca en el catálogo de Cofradías realizado a raíz del Decreto del Conde de Aranda a finales del siglo XVIII. Su nombre deriva sin duda del hecho de que fuera ella la encargada de convocar a todo el pueblo para El Prendimiento, acto cuya existencia está constatada al menos de la misma época.

La Hermandad de la Convocatoria, muy arraigada entre los grupos sociales menos pudientes, fue, por otra parte, pionera en desempeñar funciones de índole social; conforme avanza el siglo XIX y de modo parejo a la desaparición de los gremios, algunas Cofradías, que por su propia naturaleza venían compaginando sus fines espirituales y de culto con cierta labor social derivada del mismo (como el acompañamiento y pago de entierros), comienzan a asumir otras competencias más propias de aquellas antiguas asociaciones gremiales al orientar parte de sus cometidos hacia la protección social, constituyéndose a finales de dicho siglo en una especie de primitivas mutualidades, de tal modo, dice D. Francisco. J. Salmerón Giménez en su artículo Una sociedad dividida en torno a la propiedad de la tierra (Historia de Cieza Vol. IV: Cieza en el siglo XIX), que los miembros de tales Cofradías comienzan a encontrar también en éstas una respuesta a “la necesidad de asegurar sus vidas y las de sus familias en caso de enfermedad o muerte”.

Durante el último cuarto del siglo pasado tienen su etapa de florecimiento, debido al buen hacer de D. Pedro Marín Martínez, impulsor de nuestras Procesiones. Es entonces cuando aparecen las carismáticas figuras del Maestro Muñoz, “el Capitán Centellas” y de «Requeñín», fiel ayuda de cámara del anterior, cuyo desfile despertaba entre las gentes admiración y respecto, y que pasaron a la leyenda de los mejores «Armaos» por su entusiasmo y manera de vivir los acontecimientos de la Semana Santa como genuinos soldados romanos.

En la década de los cincuenta la Cofradía confecciona un vestuario de rasos, sedas y terciopelos artísticamente bordados; cascos, corazas y armamento de metal repujado, obra del Maestro Penalva, insignias talladas en madera por el escultor Juan Solano, clarines de legítima factura y varias cuadrigas, enseres a los que se sumaría en 1971 un nuevo estandarte bordado en oro por la bordadora cartagenera Consuelo Escámez: así las cien personas que constituyen el cortejo la mañana del Viernes Santo de 1954 se permiten bordar a la entrada de la calle San Sebastián la tradicional «Caracola», peculiar entramado de vueltas y revueltas de los hombres del Tercio en marcha, que había sido su distintivo propio desde tiempos inmemoriales y que hoy sigue siendo otro de los grandes atractivos de las Procesiones ciezanas. Desde entonces a esta parte se han sucedido muchos nombres… “El Nene de la Murciana”, “El Morena”, “El Cabo Vázquez” o “El Flecha”, que todavía sigue en activo.

Fuente del texto: Cieza Procesiona

Cofradía de los Armaos

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