Cofradía de Jesús Nazareno (Palencia)

Cofradía Penitencial de Jesús Nazareno

Cofradía Penitencial de Jesús Nazareno

Cofradía Penitencial de Jesús Nazareno

Cofradía Penitencial de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Madre La Virgen de la Amargura

Fundación: 1.604

Ntro Padre Jesús Nazareno
Fotografía: La Cofradía

Tomás de la Sierra (1717)

Ntro Padre Jesús Nazareno con el Cirineo
Fotografía: Alfonso Benayas

Víctor de los Ríos (1955)

Pasos: Seis
Día de Salida
  • Viernes santo
Hábito:      Hábito de sarga morada, rematado con galón dorado en bocamangas (doble galón), cuello y bajo de la túnica, en el pecho la insignia de la cofradía bordado en oro que consta de corona de espinas y en su interior las letras JHS, una cruz sobre la H y debajo de esta tres clavos. Al cuello, como los reos de muerte, cordón de lana amarillo tostado rematado con 12 madroñeras y tres nudos a lo largo de este simbolizando las llagas de nuestro señor.

Nuestra Madre la Virgen de la Amargura
Fotografía: Fmanzanal

Víctor de los Ríos (1955)

La Verónica
Fotografía: La Cofradía

José de Rozas, Antonio Vázquez y Bernardo López de Frías (1694)

Erección de la Cruz
Fotografía: Jesusario

Lucas Sanz de Torrecillas (1614)

Longinos
Fotografía: Nazarenos Palencia

José de Rozas y Antonio Vázquez (1693)

Sede Canónica Plaza de San Pedro

Plaza de San Pedro

Cofradía de Jesus Nazareno
Fotografía: La Cofradía (color)

Cofradía Penitencial de Jesús Nazareno

 

Breve Reseña

La Cofradía de Jesús Nazareno conserva su acta fundacional, con fecha de 26 de diciembre de 1604. De ella se deduce una existencia anterior, al menos de forma oficiosa, puesto que dice que en este primer Cabildo se encontraron todos los Cofrades de la Cofradía de Jesús Nazareno, que “nuevamente” se funda en esta ciudad. De algunos de estos cofrades se indica su oficio o empleo, viendo, ya desde el comienzo, que dentro de la Cofradía tienen cabida todas las clases sociales. Esta tónica de unión de todos los Hermanos, sin distinción alguna, sigue en los tiempos siguientes y hasta el día de hoy.

El primer Cabildo de 1605 se celebra ya «en el Palacio» del Sr. San Pablo, es decir, en unas dependencias de la cocina vieja del convento de los Padres Dominicos. Pocos días después, el Sr. Provisor del Obispado, firma y entrega a la Cofradía de «Jesús de los Nazarenos» el Libro de Reglas, aún guardado en el archivo de la Cofradía, encuadernado en piel, íntegro y perfectamente conservado. En ellas se fijan los requisitos para ingresar en la Cofradía y se establecen las fiestas que ha de celebrar la Hermandad y la procesión del Viernes Santo, que se ordena con plena meticulosidad.

En estos incipientes momentos, se plantearon difíciles retos a la hora de sacar sus pasos a la calle. Así, ya en 1609 se cuestiona la falta de “Apóstoles” que llevaran los pasos (puesto que los que los portaban iban vestidos como tales, provistos de caretas de cartón y diademas o coronas de latón).

En 6 de agosto de 1614 se acuerda retirar las túnicas que eran negras «para que de aquí en adelante se hagan moradas». Inicialmente, todos los “cofrades de Penitencia” llevaban la Cruz a cuestas, a imitación de Cristo en su camino hacia el Calvario, mientras que aquellos que se vestían de “Apóstoles” llevaban las insignias o pasos. Además también había “hermanos de luz” que debían pagar las velas que se portaban para iluminar los claros de la procesión.

Desde sus inicios, los cofrades trataron de tener cierta independencia de los dominicos bajo cuyo amparo habían nacido, planteándose el tener capilla y palacios propios. En un principio los dominicos les cedieron dos salas de San Pablo, pero pronto, en 1635, se acuerda comprarles «un arreñal», terreno donde se asienta su actual palacio y capilla. Tras el descenso del número de cofrades de finales del siglo XVIII, la Guerra de la Independencia y la Desamortización de Mendizábal, afectaron en parte a la cofradía. El convulso siglo XIX, aportó que los cofrades reavivasen parte de su inicial espíritu penitencial; así, en 1812, se acordó que la imagen titular de la cofradía, la de Jesús Nazareno, saliese en la procesión de Semana Santa a “pies descalzos”, tradición que ha pervivido hasta nuestros días.

A pesar de contar con miembros ilustres, el número de cofrades descendía alarmantemente, así en 1829 solamente se contaba con 28 cofrades, y en 1834 solamente con 23. Pero la fuerte devoción a Jesús Nazareno mantuvo la cofradía y la ermita a él dedicadas, en la que, a lo largo del siglo XIX se acometerán diversas obras. Desde mediados de 1952, la Cofradía comenzó a buscar por todos los medios la forma de mejorar la Procesión del Viernes Santo. Esto motivará que en 1955 adquiera una nueva imagen mariana, cuyo impacto motivó hasta el cambio de nombre de la cofradía. Esta talla sustituirá a la antigua Virgen de los Dolores, que será vendida a una cofradía de Saldaña. Además del cambio de nombre también se produjo la sustitución de la talla del antiguo titular por otra nueva, a pesar de que inicialmente no se le había realizado el encargo a su autor.

Fuente del texto: Semana Santa de Palencia

Cofradía Penitencial de Jesús Nazareno

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