Cofradía de la Buena Muerte (Toledo)

Cofradía Penitencial de la Buena Muerte

Cofradía Penitencial de la Buena Muerte

Cofradía Penitencial de la Buena Muerte

Cofradía Penitencial del Santísimo Cristo de la Buena Muerte

Fundación:1.956Stmo. Cristo de la Buena Muerte

Mariano Guerrero Corrales (1972)

Pasos:Uno
Día de Salida:Sábado Santo
Hábito:Hábito y capucha de color sepia, con cordón blanco y Crucifijo al cuello, portando faroles de mano.
Sede: Monasterio de San Juan de los Reyes
Cofradía Penitencial de la Buena Muerte

Stmo. Cristo de la Buena Muerte

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 Cofradía Penitencial de la Buena Muerte

 

Breve Reseña

La Cofradía Penitencial del Cristo de la Buena Muerte se funda, según consta en su primera acta, el 14 de abril de 1956, en una reunión celebrada por los cofrades fundadores en un local de la calle Trinidad, en Toledo, siendo su aprobación canónica por el Arzobispo de Toledo el 17 de abril de 1957, siendo titular el Excmo. y Revdmo. Sr. Dr. D. Enrique Pla y Deniel, Cardenal Primado de España.

Sus orígenes se remontan a una serie de reuniones celebradas por varios compañeros, todos ellos pertenecientes a las Fuerzas Armadas, y con destino en la ciudad, con personas de gran relevancia en la vida política, social y cultural de la época. De dichos contactos surge la necesidad de participar en la Semana Santa toledana, de una forma activa a la vez que austera, en un acto penitencial, en el que, procesionalmente, se realice un Vía Crucis.

Toma su nombre de la cruz de madera existente en el callejón de Barrio Rey de la ciudad de Toledo, la cual lleva un letrero con la inscripción “Cristo de la Buena Muerte”. Se supone que debió existir antiguamente una cofradía con este nombre, la cual no se a podido documentar, tan solo existe alguna reseña histórica que relata que “pintado sobre una cruz de madera, con la virgen de los Dolores al pie, se halla el Cristo de la Buena Muerte, dentro de una urna de madera y cristales, maltrecho por las injurias del tiempo, en la angosta calleja o travesía que va de la plazoleta de Barrio Rey a la cuesta del Alcázar”. Siendo su ubicación desde principios del siglo XVII la fachada izquierda según se va desde la cuesta del Alcázar a la plaza de Barrio Rey.

La Cofradía hizo su primera salida la madrugada del Sábado Santo 20 de abril de 1957, portando un Cristo que las Hermanas clarisas franciscanas poseen en su clausura.Posteriormente, se desfiló con un Cristo del siglo XV, de autor anónimo, con una preciosa corona de espina de plata, que actualmente preside el dormitorio del convento.

Esta imagen desfiló solo un año. En el año 1961 se hizo una imagen esculpida en madera que procesionó hasta 1971, siendo donada al Real convento de Santa Clara para devoción de las Hermanas, como muestra de gratitud y afecto. Desde 1972 hasta la actualidad sale la misma imagen.

En el año 2000 el Cristo participó en el mes de noviembre en un acto de la Legión, que se celebró en el Paseo de Merchán de Toledo. En el año 2007 con motivo del 50 aniversario de la fundación de la Cofradía Penitencial Cristo de la Buena Muerte se realizó un Estandarte que fue bendecido el 1 de abril del 2007.

En dicho acto, se instauro la presencia de un hermano que tocase un tambor desafinado, y una escolta militar, formada por el Escuadrón de Gastadores de la Academia de Infantería de Toledo, que escoltaría al Cristo en todo su recorrido.

La imagen del Santísimo Cristo que actualmente desfila en la procesión, es una bellísima talla de madera sin policromar, casi de tamaño natural, de 1,20 m., de un “Cristo que acaba de morir en la Cruz.”

Fue tallada en 1972 por el escultor toledano D. Mariano Guerrero Corrales, quien quiso plasmar en ella, con gran certeza, el dolor de la muerte de Cristo después de tanto padecer.

En él se puede apreciar cada unos de los huesos, músculo y nervios que configuran su frágil cuerpo muerto, cubiertos por una piel seca y ajada por el terrible dolor de la muerte terrenal. Los hermanos portan la imagen sobre sus hombros y manos en posición inclinada.

Le acompaña un tambor desafinado y los Hermanos van rezando las estaciones del Vía Crucis y se cantan salmos penitenciales durante el trayecto.

Llevan hábito y capucha de color sepia, con cordón blanco y Crucifijo al cuello, portando faroles de mano.

Es la única procesión de la Semana Santa toledana que un Vía Crucis hace Estación en dos de los conventos de monjas franciscanas, el de Santa Isabel de los Reyes y el de Santa Clara, entrando en ellos y siendo recibidos por las monjas de clausura detrás de sus celosías cantando los salmos penitenciales.

La Cruz de guía es luminosa y en ella se puede leer “Oye la voz que te advierte que todo es ilusión menos la muerte”.

Fuente: Junta de Cofradías y Hermandades de Toledo

 

Cofradía Penitencial de la Buena Muerte

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