El Tararú de Palencia

El Tararú de Palencia

El Tararú de Palencia

El Tararú

Fotografía: Olga

El tararú es una de las tradiciones más arraigadas de la Semana Santa en Palencia. El concepto hace referencia tanto a un instrumento de viento metal utilizado en las procesiones como a la persona que lo toca y el sonido que produce. El Tararu es una de las cosas mas significativas de la Semana Santa de Palencia, y  se denomina tararu al sonido de la trompeta. El nombre de Tararu es muy conocido ya que mucha gente y sobre todo los niños de la capital les gusta llamar a los cofrades “los tararús”.

La Semana Santa de Palencia se caracteriza por el lastimero sonido de una larga trompeta que llama al silencio y al recogimiento. El ‘tararú’ del instrumento, alargado por los ‘trompeteros’ hasta donde los pulmones aguantan, se ha convertido en uno de los símbolos de las procesiones y también en Oficio de Tinieblas de la noche del miércoles al Jueves Santo, así como en la llamada de hermanos de la madrugada del viernes santo.Su nombre es quizá la onomatopeya del sonido que realiza, muy característico, ya que se alarga tanto como pueda el cofrade que lo toca, llegando a acercarse a veces al minuto de duración.El tararú parece evocar a las trompetas romanas que anunciaban las condenas.

Básicamente el tararú es una corneta alargada que puede alcanzar longitudes considerables (de más de un metro) que recuerda en cierta forma a la imagen tradicional de una trompeta romana o medieval: una embocadura, un cuerpo largo, recto y muy delgado y un pabellón pequeño.

 


El tararú, fabricado en metal, suele llevar colgado un paño decorado y bordado con los emblemas de la cofradía a la que pertenece.

Si la apariencia del tararú es singular su sonido aún lo es más. El toque básico del tararú consiste en emitir dos notas graves cortas e inmediatamente una nota dos tonos y medio más aguda que se alargará tanto como el intérprete sea capaz. El sonido de esta última nota, que llega a sobrepasar el medio minuto, debe extinguirse en un breve decrescendo.

En la mayoría de ocasiones el toque que se emite es triple y tiene el siguiente esquema: dos notas graves cortas y una aguda corta, dos notas graves cortas y una aguda corta y por último dos notas graves cortas y la aguda muy larga.

En origen, el tararú se utilizaba para marcar el ritmo de la procesión, cuando había que realizar una parada se tocaba para indicar a los cofrades que debían detenerse y se volvía a tocar para reanudar el paso (para esta misma función se utilizaba y utilizan aún las carracas). Hoy día, a pesar de que su uso sigue siendo el mismo tiene un carácter más estético que funcional extendiéndose su uso para marcar momentos destacados como el saludo entre imágenes o la salida de pasos y procesiones de un templo.

Otro acto en el que participa este instrumento es la tradicional “llamada de hermanos”. El acto consistía en que un grupo de cofrades llamaban en la madrugada a las casas de sus hermanos con una vara, golpeando la puerta al toque del tararú para avisarles de que al día siguiente había procesión. A pesar de que hoy día esa tradición no es necesaria se mantiene por su singularidad y se sigue celebrando cada año.

Fotografía: I. Durán

En el año 2006 el Ayuntamiento de Palencia, a raíz de la declaración de la Semana Santa de la ciudad como fiesta de Interés Turístico Nacional decidió homenajear a esta celebración con un monumento. Se decidió que constara de dos figuras: un cofrade tocando un tararú y otro llamando con la vara a una hipotética puerta, el monumento representa la llamada de hermanos y está situado en la entrada a la Plaza de San Pablo, una de las más concurridas de la Semana Santa por ser sede de dos importantes cofradías.

La llamada de hermanos es una de las tradiciones más arraigadas en la Semana Santa, aunque en los últimos años ha decaído ligeramente. Solo la conservan las grandes cofradías de la ciudad. La llamada tiene lugar por la noche y representa el aviso que dos hermanos dan al resto de cofrades para recordarles que al día siguiente se va a celebrar la procesión titular de la hermandad: mientras un cofrade toca el ‘tararú’, otro golpea la puerta de la casa con la vara.
Situado junto a la iglesia conventual de San Pablo, se encuentra el monumento dedicado a la Semana Santa palentina. Es obra del escultor Oscar Albariño y fué realizado en el año 2008. Representa a los dos tipos de vestimenta de nazarenos existentes en la ciudad, el que tiene la trompeta simboliza “El toque del Tararú” típico sonido que acompaña a las procesiones en su discurrir por las calles, el otro nazareno con la vara representa la “Llamada de Hermanos” que se hace por cada una de las Hermandades en la víspera de la procesión.

Esta estatua representa a dos cofrades realizando las 2 actividades típicas de la Semana Santa palentina: 1) El primero aparece descalzo está tocando el tararú, instrumento por el cual se les denomina así a los cofrades palentinos o tararús y 2) El segundo está tocando con su vara a la puerta al igual que se hace en la Semana Santa para avisar a los hermanos. El monumento al cofrade se inaguró en el año 2008.

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Fotografía: BlogMorado

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Fotografía: mirincondelabahia

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Fotografía: BlogMorado

 

 

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