Juan Martínez Montañés

Montañés

Juan Martínez Montañés

 

“El dios de la Madera”

Biografia

Nació en la ciudad jienense de Alcalá la Real, siendo bautizado en la iglesia parroquial de Santo Domingo de Silos, el 16 de marzo de 1568. Sus padres fueron Juan Martínez, de oficio bordador y conocido con el sobrenombre de “Montañés”, y su madre Marta González. El matrimonio tuvo seis hijos de los cuales Juan era el único varón. Mantuvo una profunda relación con las dos únicas de sus hermanas que llegaron a la edad adulta. La menor de ellas, Tomasina, fallecida en 1619, convivió con el escultor, hasta su muerte, su pérdida impulsó una época de decaimiento anímico de Montañés.

Escultor que trabajó entre la escultura del Renacimiento y la del Barroco.

Martínez Montañés pasa su niñez, junto con su familia, en Jaén, ciudad que abandonó pronto para comenzar sus estudios en Granada, lugar ideal para encontrar maestros escultores ya que era considerada la segunda ciudad andaluza más importante del momento. Allí queda bajo la supervisión de Pablo de Rojas de quien, se ha dicho, hereda la serenidad y el equilibrio en sus figuras.

Pronto acaba la formación y decide trasladarse, hacia 1582, a Sevilla donde llegó a desarrollar la mayor parte de su obra, convirtiéndose en el máximo exponente de la escuela sevillana de imaginería.

Los primeros datos de su estancia en Sevilla corresponden a junio de 1587, cuando contrajo matrimonio con Ana de Villegas, hija del ensamblador Juan Izquierdo, en la iglesia parroquial de San Vicente. De este matrimonio nacerían cinco hijos.

Se estableció en la colación de la Magdalena, viviendo en la calle de la Muela; allí moriría, en 1613 su esposa Ana, que fue enterrada el 28 de agosto en una sepultura que poseía el matrimonio en el convento de San Pablo de Sevilla.

Montañés contrajo nuevamente matrimonio el 28 de abril de 1614 con Catalina de Salcedo y Sandoval, hija del pintor Diego de Salcedo y nieta del escultor Miguel de Adán, con la que tendría siete hijos. En el mes de agosto de 1591 fue encarcelado por sospecharse su implicación en el asesinato de un tal Luis Sánchez, permaneciendo en la cárcel dos años, hasta que la viuda le perdonó previa entrega de cien ducados. El documento del pleito se guarda en el Archivo de Protocolos Notariales de Sevilla.

En 1629 enfermó, debiendo permanecer en cama durante cinco meses, cosa que le obligó a no poder trabajar en el retablo de la catedral, y que provocó que mantuviese un pleito por demora e incumplimiento del contrato.

En 1635 viajó a Madrid, donde había sido contratado para moldear en barro el busto del rey Felipe IV, que junto con el retrato ecuestre de Velázquez debían servir como modelo para una estatua ecuestre que iba a realizar el italiano Pietro Tacca. Esta estatua se encuentra actualmente en la plaza de Oriente de Madrid. El éxito que obtuvo con este busto fue muy importante y desde entonces fue conocido como el “Lisipo andaluz”.

En la capital pasó seis meses para la elaboración del trabajo. Durante su estancia fue retratado por Velázquez, obra expuesta en el Museo del Prado

Falleció en Sevilla, a los 81 años, víctima de la epidemia de peste de 1649 que asoló Sevilla y en la que murió casi el cincuenta por ciento de la población de la ciudad, siendo enterrado en la antigua parroquia de la Magdalena. Catalina de Salcedo, su viuda, declaró en un documento de 1655:

… mi marido quiso ser enterrado en el convento de San Pablo, en la sepultura que allí tenemos, y por haber muerto el año 1649, en el rigor de la peste, el susodicho me pidió que fuese sepultado, como lo está, en la iglesia parroquial de la Magdalena de esta ciudad…”

La vida de Martínez Montañés en Sevilla fue una vida ordenada, profundamente religiosa, como había sido desde su infancia y que se cultivó durante su estancia en Sevilla, con un conocimiento más profundo de la Biblia y de textos de santa Teresa de Jesús, Fray Luis de Granada y san Juan de la Cruz.

Su obra

MontañésSu primera obra documentada en Sevilla es el San Cristóbal de la Iglesia del Salvador realizado en 1597.

Montañés se especializa en distintas facetas como imaginero de temas religiosos. Así, con carácter decorativo realiza magníficos retablos de gran valor para iglesias y conventos; y con carácter procesional crea magistrales imágenes para varias cofradías de la ciudad.

Como retablista realiza el renacentista de San Juan Bautista, hoy en la Iglesia de la Anunciación de la calle Laraña; el retablo-tabernáculo de corte manierista del Cristo de la Misericordia de la Iglesia de Santa Isabel, el Retablo del Monasterio de San Isidoro del Campo de Santiponce entre 1610 y 1613, o el monumental de Jerez de la Frontera; el de la Iglesia de Santa Clara, el de la Iglesia de San Lorenzo, o Los de los Santos Juanes del Convento de San Leandro.

Como imaginero Montañés crea entre los años 1590 y 1640 una serie de valiosos Crucificados, el primero de ellos, el Del Auxilio de la Iglesia de La Merced de Lima realizado hacia 1603.

Montañes

Cristo del Auxilio

Cristo de la Clemencia

Cristo de la Clemencia

A este Cristo le sigue, casi en la misma fecha el célebre Cristo de la Clemencia de la Sacristía de los Cálices de la Catedral hispalense, de 1,90 m de altura, realizado para el oratorio particular del canónigo y arcediano Mateo Vázquez de Leca para el que Montañés se compromete a “por mi persona propia hacer y acabar en toda perfección” firmando ante notario que representaría:

“a Cristo vivo antes de haber expirado, con la cabeza inclinada sobre el lado derecho, mirando a cualquier persona que estuviere rezando al pie de él, como que el mismo Cristo le estuviere hablando…, ha de tener los ojos y el rostro con alguna severidad y los ojos del todo abiertos…”

 

Montañés

Cristo de la Clemencia

Continúa la serie con el Crucificado de los Desamparados, obra de 1617 que se venera en el sevillano Convento del Santo Ángel de la Guarda.

Montañes

Cristo de los Desamparados

La siguiente imagen de Montañés sería el Jesús de la Pasión, titular de la Hermandad del mismo nombre que reside canónicamente en la Iglesia del Salvador de esta ciudad, imagen de vestir que ya estaba acabada en 1619, y que según cuenta la tradición el propio autor salía a su encuentro en la estación penitencial del Jueves Santo, impresionado por su propia obra.

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Nuestro Padre Jesús de la Pasión

Mnontañés

Santo Domingo

Otras obras de imaginería de esta época son el Santo Domingo Penitente, de 1605, para el desaparecido Retablo principal del Monasterio de Porta Coeli y hoy recogido en el Museo de Bellas Artes, y el Niño Jesús de la Hermandad Sacramental del Sagrario de la Catedral, realizado entre 1606 y 1607.

A partir de 1627 y hasta 1643 se llega a la plenitud artística de Montañés, cuando éste entra ya en una fase plenamente barroca creando obras de gran realismo y marcado claroscuro, como el grupo escultórico de Santa Ana, Maestra de la Virgen-Niña del convento de Santa Ana, fechado en 1627, o el Retablo-tabernáculo para la imagen de La Purísima que se encuentra en la Catedral, concertado en 1628 con la condición de que “la obra fuese muy excelente y la mejor que fuese posible… hecho todo de su mano sin entrometer en ello oficiales que le puedan ayudar” La imagen se concluyó en 1631, y a esta obra de tema mariano se le suma la Inmaculada que realizara para la Iglesia Parroquial de El Pedroso, en la misma provincia de Sevilla, así como la de Santa Clara; la de los jesuitas de la antigua Universidad, y la prodigiosa Inmaculada de la Catedral de Sevilla, conocida popularmente como “La Cieguecita” por sus ojos entornados, obra de marcada elegancia y delicadeza, de la que derivarán las innumerables inmaculadas de gran carisma y popularidad que crearan otros reconocidos artistas como Alonso Cano y Murillo.

Montañes

San Bruno

En 1634 concluye el San Bruno que realiza para la Cartuja de Santa María de las Cuevas, hoy en el Museo Provincial de Bellas Artes; y de sólo tres años después es la imagen sedente de San Juan Evangelista tallada para el Monasterio de Santa Paula; y del siguiente la imagen del Bautista para el retablo de Felipe de Ribas.

 

 

Montañes

Monumento a Martínez Montañés
Sevilla

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