La Ermita de la Piedad (Segovia)

La Ermita de la Piedad

La Ermita de la Piedad

La Ermita de la Piedad de SegoviaEl cerro de la Piedad, inmediato a la ciudad, es uno de los más célebres y conocidos parajes de Segovia, y por su pintoresca situación ha merecido desde antiguo la atención de los cronistas y la visita de los paseantes. Situado al sur del casco urbano, a menos de un kilómetro de distancia, sobre la carretera que conduce a Villacastín y a Ávila, y que corre pareja de la antiquísima cañada real mesteña que procedente de Soria alcanza las dehesas extremeñas a través de Plasencia, se trata de un promontorio chato, de los que en Castilla se llaman lastras, desde el que arranca el viejo cementerio judío excavado en las rocas que sirven de asiento al hoy denominado el Pinarillo. Desde este promontorio se disfruta de una de las más bellas vistas de la ciudad de Segovia, que alcanza desde el Alcázar hasta el Arrabal Mayor, pasando por el Acueducto, con la sierra segoviana al fondo.

El cerro tomó su nombre de la ermita dedicada a Nuestra Señora de la Piedad, que mandó erigir allá por el siglo XV el  Rey Don Enrique IV de Castilla, Señor de Segovia, según voto o devoción causada luego de un hecho histórico bien conocido, y que nos narra el cronista Diego de Colmenares, siguiendo a Diego Enríquez del Castillo (testigo de vista del hecho) y a Esteban de Garibay: “corría el año de 1463 cuando el monarca acudió engañado a unas vistas en el convento de San Pedro de las Dueñas, entre Segovia y Villacastín, acordadas con sus adversarios confederados, que tenían preparada una estratagema para apoderarse de su persona. Advertido a tiempo, escapó Don Enrique hacia Segovia escoltado por sólo veinte guardias de a caballo, mientras mandaba aviso del peligro en que se encontraba a los fieles vecinos de la Ciudad y la Tierra.
Cuando el monarca llegó galopando a Segovia, precisamente por este camino que desemboca en el cerro de la Piedad, había allí millar y medio de hombres armados, dispuestos a todo en defensa de su Rey y Señor, lo que forzó a los perseguidores a desistir de su empeño. Fué en memoria de este suceso, y en agradecimiento de haber salido con bien de tan grave lance, que el Rey Don Enrique IV mandó erigir allí un santuario dedicado a Nuestra Señora de la Piedad”.

Via Crucis de San Millán a la Piedad

Arruinado el primitivo templo por el paso del tiempo, renovada su fábrica por los célebres Coronel, la más ilustre familia conversa de Segovia -que en ella pusieron sus escudos de armas-, fue al fin demolido por decisión municipal en la primavera de 1788 -por más que la tradición popular atribuya su desaparición a la quema por los franceses en 1808-. Sospechamos un patronato del templo por parte de los Riofrío, que recaería más tarde en los Aguilar Contreras.

Allí se reedificó más tarde, ahora bajo la protección y el patronato municipal, esta humildísima pero devota ermita, cuya fábrica se reduce a un edificio cuadrangular de unos dos metros de lado, sumado de una cúpula de media naranja, todo de un estilo muy sobrio y popular.
Nada guarda su interior, donde no caben dos personas juntas, salvo un breve altarcillo, adornado de algunas estampas y protegido por una reja ordinaria con las armas de la Ciudad.

 

Frente a la ermita, un Calvario sencillo, de piedra berroqueña, y varias cruces que, formando el Vía Crucis, descendía por la colina hasta el extinguido hospital de Santi Spiritus, tal y como lo vió Pío Baroja, pero que hoy concluye en la vecina Iglesia románica de San Millán, de la que arranca ahora el camino penitencial de cuyos símbolos vamos a ocuparnos luego.

 

LAS CRUCES DE PIEDRA DEL CAMINO

La primera estación se halla inmediata a la iglesia de San Millán, junto a una fuentecilla. Como todas sus hermanas, está formada de una cruz de árbol cuadrangular en cuya cúspide se sitúa el letrero del INRI, y se basa sobre un pedestal igualmente cúbico sobre el que, en su caso se sientan emblemas e inscripciones. En esta primera ocupa el frente un escudo de armas de la Venerable Orden Tercera de San Francisco, es decir la cruz sumada de los dos brazos salientes de los flancos y cruzados, y acompañada de las flamas que simulan las cinco llagas de Cristo.

 La segunda estación está colocada justamente en el arranque de la carretera de Villacastín y Ávila. Su frente ostenta el emblema de la Orden Carmelitana, que es el conocido escudo mantelado que simboliza el monte Carmelo coronado de la cruz y acompañado de las tres estrellas. La corona que debiera timbrarlo ocupa en realidad el jefe del escudo. Bajo estas armerías corren las letras que dicen AÑO 1677 IOLA LA CONGREGAZION: se refiere a la Congregación del Carmelo Seglar, establecida en el convento del Carmen Calzado.

Siguiendo por la misma carretera hallaremos la tercera Cruz, en cuyo pedestal vemos la labra del emblema heráldico de los donantes, que no tiene ornamentos exteriores, y se blasona así: partido; primero, una torre en lamas, puesta sobre ondas; segundo, siete roeles puestos dos, dos, dos, y uno en la punta.

Poco más arriba, la cuarta Cruz ostenta las armas de la Ciudad de Segovia, es decir la puente o acueducto romano de dos órdenes, sobre peñas. No muestra ningún ornamento exterior. El acueducto es sin duda el emblema mas antiguamente usado para representar a Segovia, pues ya aparece grabado en los miliarios que señalan la calzada romana que llega a la Ciudad por el valle de Tejadilla; la primera representación medieval que conocemos
de este emblema o señal, que ya no dejará nunca de utilizarse, siempre acompañado de la cabeza humana que presuntamente simboliza el ser Segovia cabeza de la Extremadura castellana, son dos improntas del sello concejil, datadas en el 1273.

Unos metros más abajo de la misma carretera topamos con la quinta estación, cuyo frente ostenta el emblema de la Congregación Seglar de San Agustín, establecida en el convento segoviano de esta Orden, y donante de la cruz en el año de 1678, como consta del correspondiente letrero. Las armas muestran el anagrama de Jesucristo (el IHS sumado de la cruz), en punta un Sagrado Corazón atravesado por tres clavos, y en los cuatro cantones sendas estrellas; no tiene ningún ornamento exterior.

Sobre la misma carretera, y ya coronando el cerro de la Piedad, otra Cruz muestra en su pedestal las conocidas armerías de la siete veces centenaria Junta de Nobles Linajes de Segovia: la banda con bordura de aspas que, como ya notó el Marqués de Lozoya, es quizá el más antiguo emblema heráldico de toda la ciudad, cuya primera labra se encuentra en una de las metopas del atrio de la iglesia de San Juan de los Caballeros, edificada en el siglo XII(11). No tiene tampoco ornamento exterior alguno.

Y más allá, en el extremo de este recorrido, casi en el actual cruce o rotonda que da acceso al Hospital General de Segovia, otra Cruz sobre un pedestal en cuyo frente vemos un escudo de armas de los donantes, que fueron Don Toribio Martínez, capitán de Infantería Española, nacido en Oropesa (Toledo) por los años de 1597, se estableció en Segovia como mercader de lanas, y residió en la colación parroquial de San Miguel, en la Plaza Mayor. Y su esposa Doña Isalbel Velez de Guevara.

El escudo labrado en esta cruz corresponde a ambos cónyuges, en una disposición un tanto forzada por estar bajo un yelmo empenachado -lo que más bien correspondería a una sola persona, y varón por añadidura-. En el cuartel diestro, cuatro brazos armados de sendas lanzas y salientes de ambos flancos, puestos dos y dos, que corresponden al capitán Martínez. En el cuartel siniestro, un partido de cinco panelas y dos bandas, que son simplificación de las conocidas armerías de los Guevara vasco-navarros, o sea el cuartelado de las tres bandas y las cinco panelas.

La Esclavitud de la Soledad estaba establecida en la parroquial de Santa Eulalia. Su emblema heráldico consiste en un escudo que trae la letra capital S junto a un clavo (jeroglífico de toda esclavitud, y también marca de todo esclavo), y en el jefe uno de los símbolos marianos: una corona floronada y abierta. Al lado opuesto del pedestal, otro emblema muestra la cifra mariana, con una corona abierta en el jefe, y dos palmas en la punta: posiblemente se trate de las armerías de la parroquial de Santa Eulalia de Mérida.

 

Llegamos así al propio calvario, compuesto sólitamente de tres cruces, la central más alta y de pedestal más grande, y las dos colaterales de menor importancia y con el árbol cortado. La cruz central muestra nada menos que dos emblemas heráldicos, y la inscripción “ESTA CRVZ Y LAS DOS COLATERALES SE HIZIERON A ESPENSAS DE LAS CONGREGACIONES DE LA VICTORIA Y LA MERCED DE ESTA CIVDAD, POR LA HERMANDAD QVE TIENEN, AÑO DE 1674. Y al otro lado: CONSVMATVM EST. MEDITACION: CON DOLOR DE TVS PECADOS, CONSIDERA A CRISTO AQVI CRVCIFICADO POR TI”.

La Congregación de la Anunciación y Encarnación del Hijo se estableció en el convento de la Victoria, de frailes mínimos de San Francisco de Paula, en 1605, trasladándose hacia 1760 a la vecina iglesia parroquial de la Santísima Trinidad, agregada desde 1868 a la de San Martín, en cuyo archivo se conservan hoy varios libros de actas y cuentas de esta hermandad piadosa. Su emblema heráldico es el de los propios mínimos, y consiste en un Sagrada Hostia, representada en forma de sol circular y resplandeciente de rayos, en cuya faz se muestra el lema CHARITAS.

 

La Congregación de Nuestra Señora de la Concepción, fundada en el derribado convento de la Merced, en la plazuela de este nombre, quedó agregada más tarde a la anterior de la Victoria, y también pasó con ella a tener su sede en la Trinidad -de la cual pasaron sus documentos y papeles al archivo parroquial de San Martín, donde hoy permanecen-. Usaba por emblema heráldico el de la propia Orden Mercedaria, esto es, un escudo con cuatro palos de oro sobre gules, y en el jefe sobre gules una cruz patada de plata.

 

El resto de Cruces, han sido removidas de su emplazamiento primitivo y carecen de escudo de armas. En algunas todabía se puede observar sus inscripciones y en otras está tan perdida que  resulta ilegible.

Fuente: Parroquia de San Millán de Segovia

 

 

La Ermita de la Piedad

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