Los Picaos de San Vicente de la Sonsierra

Los Picaos de San Vicente

Los Picaos de San Vicente

Los Picaos de San Vicente

Foto: Oscar Puigdevall

 

Ancestral rito que se celebra en la localidad de San Vicente de la Sonsierra (La Rioja), que consiste en la autoflagelación de la espalda, de un grupo de personas como acto de fe y de forma voluntaria, denominados disciplinantes, mediante el golpeo continuado con una madeja.
Durante las procesiones, cada disciplinante, elige el momento que realiza la ofrenda, momento en el que se arrodillará, rezará una oración y tras ponerse en pie, su acompañante le retirará la capa y le dejará la espalda al descubierto. Con una madeja de algodón sujeta con ambas manos, irá propinándose golpes secos en la espalda, al arremeterla fuertemente por encima de los hombros, cada vez por un lado del cuello de forma rítmica.
Resulta difícil determinar la razón por la que se ha mantenido este rito en la localidad riojana. Probablemente no existe una única explicación, sino una serie de razones de índole histórica, cultural, religiosa y tradicional que han conseguido fijar en la memoria colectiva de los sucesivos habitantes de la localidad, que formaron parte de esta cofradía o que se disciplinaron sin pertenecer a ella, un sentimiento de cariño y respeto a esta tradición.
Desde el año 2005 es declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.

La Cofradía

Foto: Oscar Puigdevall

Cofradía de la Santa Vera Cruz de San Vicente de la Sonsierra

https://i1.wp.com/tabernacofrade.net/imagen/led.pngOrígenes:  La tradición comienza a finales del siglo XV. Los estatutos de la Cofradía son aprobados el 19 de Junio de 1551. El documento más antiguo de esta Cofradía es un decreto de 1524 que aparece incluido en el primer volumen del archivo.

https://i1.wp.com/tabernacofrade.net/imagen/led.pngSede:  Ermita de San Juan de la Cerca.

La ermita de San Juan es una de las primeras construcciones góticas primitivas que existen en La Rioja. Se atribuye su construcción a Don Diego López de Ábalos, Alcaide del castillo y Gobernador de San Vicente en 1385, quien se hizo enterrar en ella, pero las características arquitectónicas del templo remiten a un contexto anterior, quizás, de comienzos del siglo XIII. Por sus dimensiones, debió ser la capilla del castillo y la primitiva parroquia hasta el siglo XVI, en que se construyó la actual.
Consta de una nave de un corto tramo cubierto con bóveda de cañón apuntando, arco triunfal apuntado sobre pilastras y cabecera rectangular con bóvedas de crucería. Las pilastras del arco triunfal se corresponden con contrafuertes exteriores, los cuales ayudan a los debilitados muros a contrarrestar el empuje de dicho arco. En dichos muros hay cinco arcosolios. La portada en el muro sur es apuntada, los modillones del tejaroz son lisos y el tejado, a doble vertiente.
Desde la mitad del siglo XVII es sede de la cofradía de la Vera-Cruz de los Disciplinantes.

Foto: todalarioja.com

https://i1.wp.com/tabernacofrade.net/imagen/led.pngLos Disciplinantes:

Toda persona que desee disciplinarse debe cumplir una serie de requisitos: ser mayor de edad, varón y disponer de un certificado de su párroco, que acredite su sentido cristiano y su buena fe. Una vez cumplidos éstos, acudirá a la sede donde se le asignará un acompañante, hermano de la Cofradía, que le servirá de guía, ayuda, consejo y protección, durante el tiempo de su penitencia.

El disciplinante, que llega a infligirse entre 750 y 950 golpes a ambos lados de su espalda, ha de ser varón, mayor de edad, católico y, si no es miembro de la Cofradía, debe aportar un certificado de su párroco que acredite su sentido religioso. Antes de cada procesión, los penitentes acuden a la ermita protorrománica de San Juan de la Cerca de San Vicente, que acoge la sede de la Cofradía, ante el responsable de la Mesa de Disciplina, órgano encargado de autorizar a cada penitente su participación en esta secular tradición.

Una vez superados los requisitos para flagelarse, se asigna a cada disciplinante un hermano cofrade, quien, cuando considera que el ‘picao’ ya ha cumplido la disciplina, avisa al «práctico», que es un miembro de la Cofradía encargado de «picar» la piel de las lumbares, donde se forman numerosos hematomas. Para ello, se utiliza una «esponja», que es un utensilio de cera virgen que tiene incrustados seis cristales en forma de estrella, de modo que cada disciplinante recibe doce pinchazos, como símbolo del número de los apóstoles. Después, el ‘picao’ se vuelve a dar otra veintena de golpes y se limpian sus heridas únicamente con agua de romero, hecha por los «prácticos» y mantenida al sereno 24 horas. Los ‘picaos’, que procesionan descalzos, visten una capa marrón sobre una túnica de lino blanco que les cubre el rostro y deja al descubierto la espalda, donde se golpean con una «madeja», confeccionada con cuerdas de cáñamo de unos 80 centímetros y cuyo peso oscila entre 850 y 950 gramos.

Ya en pleno ritual, se arrodilla frente al paso que ha elegido para realizar la ofrenda de penitencia o agradecimiento. Tras rezar una oración, su acompañante le retira la capa de los hombros y deja la espalda al descubierto. Entonces, el picao coge la madeja por la empuñadura con ambas manos y, balanceándola entre las piernas, se golpea la espalda por encima del hombro alternativamente a izquierda y derecha durante 20 minutos, hasta sumar cerca de un millar de golpes.

Foto: Justo Rodríguez

Las mujeres no pueden actuar como disciplinantes, aunque pertenecen a la Cofradía como miembros de pleno derecho desde 1998. En el caso de querer practicar penitencia, las Marías, como se les llama por acompañar a las procesiones vestidas con el manto de la Virgen de los Dolores, procesionan con el rostro cubierto por un velo, que protegen su anonimato, van descalzas e incluso llevan cadenas. Pueden ir un máximo de cuatro por procesión.

  • La Vestimenta se compone:

Túnica blanca hasta la rodilla, con abertura por la espalda.
Un cíngulo blanco atado a la cintura.
Capucha blanca con agujeros en los ojos.
Capa parda con una cruz blanca.

Foto: Diego Marín

  • Las fechas en las que repiten actos con disciplinantes son:

Jueves Santo, durante la procesión de la Santa Cena.
Jueves Santo, en la Hora Santa a las 11 de la noche.
Viernes Santo, tras la Procesión del Vía Crucis.
Viernes Santo, durante la Procesión del Santo Entierro.
Cruz de Mayo, día 3 de Mayo si es Domingo y si no el Domingo siguiente.
Cruz de Septiembre, día 14 de Septiembre si es Domingo y si no el Domingo siguiente.

Foto: Justo Rodríguez

Foto: que.es

Foto: Justo Rodríguez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Foto: Gozarte

Los Disciplinantes de la Cofradía de la Santa Veracruz de San Vicente, más conocidos como «Picaos», son una de las manifestaciones religiosas más importantes y conocidas de España y están íntimamente ligados a San Vicente de la Sonsierra. Actualmente no se puede hablar de la persistencia de este ancestral rito en ningún otro lugar; San Vicente de la Sonsierra es el pueblo de los «Picaos». Y esto es así por haber sido capaz de mantener esta costumbre a lo largo de estos siglos, sin haber decaído en la observancia de la regla. Porque, no en vano, ésta es la última y única manifestación del rito penitencial, mediante flagelación, que queda en España donde, hasta el siglo XVIII, era práctica relativamente frecuente en pueblos y ciudades.
La Cofradía de la Santa Vera Cruz de San Vicente de la Sonsierra mantiene el rito de ‘Los picaos’. Esta forma de penitencia es una de las más peculiares y populares en Semana Santa no sólo en La Rioja sino en toda España.

Los Picaos de San Vicente

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