Museo Salzillo de Murcia

Actualizado el miércoles, 2 enero, 2019

Museo Salzillo de Murcia

Museo Salzillo de Murcia

Museo Salzillo

Fotografía: museosalzillo

La Iglesia de Nuestro Padre Jesús es la sede del Museo de Salzillo de Murcia. Situada en la plaza de San Agustín, la tradicional antesala de la iglesia y museo. Totalmente remozada por Yago Bonet, el arquitecto ha pretendido una regeneración del entorno urbano y remarcar el carácter representativo y ceremonial de un espacio que congrega una vez al año a miles de personas que se acercan a contemplar la formación del cortejo procesional y la salida de los pasos de Salzillo de la iglesia de Jesús.
En el lado norte se encuentra la portada del palacio Riquelme, instalada en el Museo en la década de los años setenta. Ahora es su entrada principal y, con esta acción, Bonet le ha dado realce al recuperar una imagen histórica que otorga un rostro monumental de gran dignidad al acceso principal. El majestuoso arco de medio punto de rotundos sillares, queda coronado por las figuras de los salvajes que sostienen un escudo con láurea y una elegante ventana tripartita con pilastrillas jónicas. La construcción moderna se retrotrae para el lucimiento y contemplación del escudo nobiliario entre dos leones tenantes en la esquina.

 

Museo Salzillo

Cúpula de la Iglesia de Jesús.
Fotografía: museosalzillo

 

Museo Salzillo

fotografía: regmurcia

El origen de este museo se remonta al siglo XIX. Por aquel entonces, la vida y obra de Francisco Salzillo se vieron pronto envueltas por leyendas populares propias del gusto romántico. Los turistas extranjeros hacían una parada obligatoria en la iglesia de Jesús donde se custodiaban los cada vez más famosos pasos realizados por el artista para la Real y Muy Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús, que los sacaba en procesión todas las mañanas de viernes santo, cumpliendo con una tradición originada en 1601.

Museo Salzillo de Murcia

Fotografía: maravillasdeespana

Tras la segunda mitad del siglo XIX y los tiempos de la desamortización, los pasos y la iglesia de Jesús fueron restaurados por los escultores Sánchez Tapia y Sánchez Araciel. Javier Fuentes y Ponte, erudito y académico, se encargó de elaborar el informe de una primera rehabilitación al ser firme partidario de transformar la iglesia en museo para mejor observación y estudio de las obras sin perjuicio de su uso devocional.
Ya en el periodo entre 1909 y 1919 el político murciano Isidoro de la Cierva, promovió la creación de un museo, testigo recogido por la Cofradía, que encargó un primer borrador de proyecto al arquitecto José Antonio Rodríguez que no llegó a ejecutarse. La superficie prevista hubiese sido tres veces mayor que la actual.
Ya en el periodo entre 1909 y 1919 el político murciano Isidoro de la Cierva, promovió la creación de un museo, testigo recogido por la Cofradía, que encargó un primer borrador de proyecto al arquitecto José Antonio Rodríguez que no llegó a ejecutarse. La superficie prevista hubiese sido tres veces mayor que la actual.

Museo Salzillo de Murcia

Fotografía: murciaturistica

En 1960, con el historiador Juan Torres Fontes al frente de la institución, el Museo Salzillo abría definitivamente sus puertas al público.
El nuevo proyecto arquitectónico ha permitido incidir en la Iglesia de Jesús como teatro sacro al poner en uso las tribunas con sus balcones abiertos para permitir al visitante vislumbrar desde lo alto la gran apoteosis que le espera al final del recorrido al contemplar las famosas escenificaciones pasionarias, en un efecto muy propio del barroco. Como señala el mismo arquitecto, el museo ha sido concebido como “un itinerario en el tiempo y en el espacio, un laberinto de emociones, de memorias y de conocimientos”.
En 2009, según proyecto de Pablo Puente y de María Teresa Marín, se modificó el discurso museográfico, con nuevas secciones dedicadas a la rica historia de la cofradía de Jesús, a la obra desaparecida de Salzillo a través de la fotografía antigua y con la recreación de un taller barroco para la mejor comprensión de las técnicas de la talla de la madera. También cuenta con una nueva sala de exposiciones temporales y salas de depósito acondicionadas para las obras almacenadas.

 

Museo Salzillo de Murcia

Fotografía: museosalzillo

 

 

SALA DE TRIBUNAS

Fotografía: museosalzillo

Fotografía: museosalzillo

 

Es un espacio de transición con rampas que conectan con el deambulatorio de la iglesia de Jesús. Se trata de un espacio de gran luminosidad y en el que pequeñas oquedades muestran vistas privilegiadas a las cúpulas y tejados del entorno, como la iglesia de San Andrés, la capilla de la Arrixaca y el contorno curvo del tambor de la cúpula de Jesús. Vistas a la Murcia que Salzillo conoció y que nos retrotraen a la ciudad barroca. Desde un óculo el visitante entrevé al otro lado lo que será la salida tras rodear las tribunas que desembocan en la sala de actos y audiovisuales.

San Jerónimo

San Jerónimo

La Sala de Tribunas está articulada en torno a la historia de la Cofradía de Jesús. De ahí que esté dividida en cuatro secciones que abarcan desde el siglo XVII hasta los momentos actuales. Pueden contemplarse algunas obras extraídas de la gubia del escultor, como el crucifijo de celebración que portaba la figura de San Eloy de la iglesia de San Bartolomé de Murcia. Salzillo destacó en la representación de los crucificados, con un concepto de muerte alejado del dramatismo, en el que los Cristos suelen aparecer en la cruz vivos o a punto de expirar, con mesura en sus sentimientos.
Con una perfecta anatomía, son representados con frecuencia clavados sobre cruz arbórea y con el sudario entre las piernas. El tema del crucificado obtendría sus mejores resultados en las series más pequeñas, como es el caso del realizado para el San Jerónimo de la catedral de 1755, este de San Eloy y un tercero para la Inquisición, hoy en la catedral de Murcia.

Túnica del Centenario. Fotografía: museosalzillo

Túnica del Centenario.
Fotografía: museosalzillo

Del mismo modo se muestran piezas de arte propiedad de la Cofradía como las túnicas de Nuestro Padre Jesús, de la Dolorosa y la cruz de carey del Titular. La espléndida túnica conocida como “del Centenario” del Nazareno fue realizada los años en torno a los que se terminaba de construir la iglesia actual y se procedía al adorno de su capilla mayor, trazada a principios del siglo XVIII. Según la tradición, se encargó al Arte Mayor de la Seda de Murcia. Es una estofa de fondo rosa sobre la que se dispone una decoración brocada en plata, con agrupaciones florales de pétalos anchos, piñas estilizadas y frutos carnosos.

La que regalara el Bailío de Lora al titular en 1800 es de seda con láminas e hilos entorchados en oro. Probablemente sea la túnica más apreciada por cofrades y mayordomos.

La cruz de concha con incrustaciones de nácar representan los atributos de la Pasión. Fue fabricada en Mérida del Yucatán en 1800 y es una de las joyas más apreciadas por la Cofradía.

La salida de la Sala de las Tribunas desemboca en una sala de conferencias y audiovisuales, desde donde hay una magnífica vista a la Sala de Bocetos.

 

Fotografía: museosalzillo

Fotografía: museosalzillo

 

 

LOS PASOS

La Cena. Año 1763. Fue encargado a Francisco Salzillo en 1761 para sustituir el de La Mesa de los Apóstoles que había realizado su padre Nicolás en 1700.
Francisco Salzillo se enfrentaba al problema de representar trece figuras en torno a una mesa. Era el paso que debía abrir la procesión, por lo que tenía que marcar un gran clímax expresivo. El resultado: ¡una auténtica obra de arte!

Cristo: de rostro expresivo y sereno, señala con la mano donde está el Cáliz y con la izquierda sirve de poyo a la cabeza de San Juan.

San Juan: duerme sobre el costado del Maestro, su rostro expresivo. Apoya la mano derecha sobre su cabeza.

San Pedro: está en actitud de diálogo a Jesús. Gira la cabeza ligeramente, barba poblada y rostro expresivo.

San Andrés: su rostro es de admiración, contempla y fija la mirada en Cristo, barba rizada.

San Judas Tadeo: está en actitud de sentimiento penoso hacia Cristo, su manos cruzadas, está completamente conmovido.

San Felipe: aparece en actitud reflexiva, separa las manos.

San Simón: su rostro juvenil, y manifiesta sombroante lo que está ocurriendo.

Judas Iscariote: rostro siniestro e infausto. Cabello pelirrojo, mirada entrevizga y el dedo pulgar de la mano derecha, en ademán burlesco hacia Jesús.

Santiago el Mayor: expresa sufrimiento y angustia, dirigiéndose a Jesús.

San Bartolomé: dirige la mirada en acción de compostura a la mesa.

San Mateo: se encuentra en actitud de levantarse de la banqueta, con la mirada en disposición de súplica al Cielo.

San Tomás: cotempla a Jesús en actitud de admiración.

Santiago el Menor: dirige la mirada al Cielo en actitud de súplica al Padre Eterno, con los brazos abiertos.

La Cena. Fotografía: museosalzillo

La Cena.
Fotografía: museosalzillo

 

Detalle de la Cena. Fotografía: regmurcia

Detalle de la Cena.
Fotografía: regmurcia

 

Detalle de La Cena. Fotografía: museosalzillo

Detalle de La Cena.
Fotografía: museosalzillo

 

La Oración en el Huerto. Grupo escultórico de 1754 compuesto por San Juan, San Pedro, Santiago el Mayor y por otro lado por Jesús y un Ángel.
Cada uno de los Apótoles representa la edad según el sueño: San Juan con un sueño profundo y completamente descuidado, representa la juventud. Santiago el Mayor reposa todo el peso de la cabeza sobre la mano derecha, representa la edad intermedia, la madurez. San Pedro representa la intranquilidad, la plenitud, la tercera edad, donde se descansa un poco y uno siempre se encuentra en guardia.
El Ángel es un andrógeno que se desconoce su sexo y cuya mano derecha sirve de apoyo a la cabeza de Jesús.
Cristo aparece arrodillado, su rosto es angustiado y melancólico.

 

La Oración en el Huerto. Fotografía: regmurcia

La Oración en el Huerto.
Fotografía: regmurcia

 

La Oración en el Huerto. Detalle de San Pedro. Fotografía: museosalzillo

La Oración en el Huerto. Detalle de San Pedro.
Fotografía: museosalzillo

 

La Oración en el Huerto. Detalle San Juan y Santiago. Fotografía: museosalzillo

La Oración en el Huerto. Detalle San Juan y Santiago.
Fotografía: museosalzillo

 

El Prendimiento. Grupo escultórico de 1703. Esta compuesto por las siguientes figuras:

Cristo: rostro expresivo y sereno con mirada de desdén. Pelo ondulado y porta ptencia de plata.

Judas: rostro siniestro y infausto, pelo lacio, y barba pelirroja.

Soldado romano: viste armadura de la época de Carlos III. Con la mano derecha porta una lanza y con la izquierda muestra actitud de prender a Cristo.

San Pedro: desenvainada la espada defiende al Maestro. Recoge su túnica para no perder movimiento y apoya el pie derecho sobre el pecho de Malco.

Malco: rostro aterrorizado, viste con cierto aire napolitano.

 

El Prendimiento. Fotografía: murciatoday

El Prendimiento.
Fotografía: murciatoday

 

El Prendimiento. Detalle. Fotografía: museosalzillo

El Prendimiento. Detalle.
Fotografía: museosalzillo

 

El Prendimiento. Detalle. Fotografía: museosalzillo

El Prendimiento. Detalle.
Fotografía: museosalzillo

Los Azotes. Realizado en 1777 este grupo escultórico compuesto de las siguientes imágenes:

Cristo: espresión serena y melancólica, de anatomía muy bien lograda, laza su mirada al suelo. Pelo ondulado y negro.

Sayón (derecho): aparece en actitud de golpear a Jesús con unas ramas de zaraz espinosa que sujeta con la mano derecha, mientras con la izquierda agarra los cordones con lo que está maniatado Cristo.

Sayón (izquierda): figura de mucho movimiento, ya que gira su cintura para azotar a Cristo con mayor crueldad.

Sayón (suelo): lanza la mirada a Cristo y saca la lengua en actitud de burla.

Los Azotes. Fotografía: museosalzillo

Los Azotes.
Fotografía: museosalzillo

 

Los Azotes. Detalle. Fotografía: museosalzillo

Los Azotes. Detalle.
Fotografía: museosalzillo

 

Los Azotes. Fotografía: allyouneedinmurcia

Los Azotes.
Fotografía: allyouneedinmurcia

La Verónica. Año 1755. Imagen tallada en madera policromada y de tamaño natural. La faz de esta Santa mujer es melancólica y angustiada, dirige su mirada al paño de Cristo que porta en sus manos. Viste tal y como lo hacían las mujeres murcianas de la época del escultor.

 

La Verónica. Fotografía: regmurcia

La Verónica.
Fotografía: regmurcia

 

La Caída. Representa el momento en que Cristo cae extenuado por el cansancio y catigo a que le han sometido. Grupo escultórico del año 1752 con las siguiente imágenes:

Cristo: rostro patético y angustiado de gran belleza. Una espina atraviesa el pápado superior del ojo izquierdo, con la boca entreabierta, con una mirada en la que exterioriza todo su dolor.

Sayón (izquierda): tira de la cuerda que cuelga del cuello de Cristo. Su rostro es siniestro, mirada penetrante y con cierto aire diabólico. El pecho descubierto, viste como lo hacía la gente vulgar del siglo XVIII.

Sayón (derecha): con la mano derecha se dispone a agredir a Cristo con una maza de clavos y con la mano derecha tira del pelo.

Soldado romano: lleva lanza en la mano derecha y con la izquierda agarra el sable todabía envainado. Armadura del siglo XVII.

Simón de Cirene: aparece agarrado a la Cruz y en simbólico anacronismo viste como los campesinos murcianos.

 

La Caída. Fotografía: museosalzillo

La Caída.
Fotografía: museosalzillo

 

La Caída. Detalle. Fotografía: museosalzillo

La Caída. Detalle.
Fotografía: museosalzillo

 

La Caída. Fotografía; objetivomurcia

La Caída.
Fotografía: objetivomurcia

 

la Caída: Detalle de un Sayón. Fotografía: lahornacina

la Caída: Detalle de un Sayón.
Fotografía: lahornacina

San Juan. Realizado en 1756. Aparece apuesto y gallardo, recogiendo su túnica para no perder el paso ni la compostura, señalando el camino del dolor a la Dolorosa. Imagen muy barroca con la faz del joven Apóstol serena.

 

San Juan. Fotografía: museosalzillo

San Juan.
Fotografía: museosalzillo

La Dolorosa. Año 1755. Su rostro de dolor contenido con la mirada fija en el Cielo y brazos abiertos en actitud de súplica. La acompañan cuatro Ángeles niños de gran movilidad en diversas actitudes que lloran junto a María. Tiene corona de 12 estrellas sobre la cabeza.

 

La Dolorosa. Fotografía: regmurcia

La Dolorosa.
Fotografía: regmurcia

Nuestro Padre Jesús. Realizada en 1601 por Juan de Aguilera. Es la Imagen titular de la Cofradía y única no espulpida por Salzillo. Su rostro es patético, con los ojos enrojecidos por el llanto y la sangre. Gira la cabeza, cabizbajo, para contemplar a la muchedunbre. Porta sobre su hombro una artística Cruz de concha con incrustaciones de nácar y puntales de plata, realizados en Yucatán en 1800.

 

Ntro. Padre Jesús Nazareno. Fotografía: regmurcia

Ntro. Padre Jesús Nazareno.
Fotografía: regmurcia

 

SALA DE BOCETOS

Fotografía: regmurcia

Fotografía: regmurcia

Los bocetos en barro de Francisco Salzillo y su taller fueron adquiridos en 1927 por la Junta del Patronato del Museo Provincial de Bellas Artes y habían sido propiedad de una familia de escultores que trabajan en Murcia en la segunda mitad del siglo XIX, Francisco Sánchez Tapia y sus hijos los Sánchez Araciel, seguidores de Salzillo.

Los bocetos tienen una serie de valores de diferente naturaleza: jurídico, intelectual, técnico y documental. Eran la referencia visual que el escultor tenía ante sí como libro instructivo, según decían los tratadistas. Del mismo modo, ilustran las fases del proceso escultórico. Tras el “primer rasguño” y el dibujo más elaborado que a continuación se cuadriculaba, se trasladaba a las tres dimensiones de la realidad en forma de boceto en barro, modelado con los dedos y palillos de boj. Eran referentes para el taller, la guía a seguir, pero por su fragilidad lo normal era que se destruyesen con el paso del tiempo. Su valor documental es enorme al ser la única fuente de información de obras desaparecidas, al asistir a proyectos nunca realizados o, incluso, comprobar los arrepentimientos o la fidelidad al boceto en esculturas conservadas.
Este valor documental se ha resaltado a través de una serie de cartelas orientadoras que contienen la reproducción fotográfica de la obra final definitiva o de obras que muestran un gran parecido con el boceto reseñado. Uno de ellos es obra cumbre, la cabeza de San Antón, de gran fuerza expresiva y realismo, como la obra final que se encuentra en la ermita de San Antón de Murcia.
Con la mirada hacia abajo, las arrugas de la frente y el movimiento de la barba se expresa la tensión del santo, su pathos interior, pues en la obra definitiva lucha contra el dragón que tiene a sus pies. El profesor Belda lo ha comparado con otro boceto preparatorio de escultor romano anónimo de la escuela de Bernini.
Destaca también este boceto de San Juan Evangelista. Al igual que los esclavos del genial Miguel Ángel, las figuras parecen luchar para emerger en este caso del barro, como ocurre con el ser diabólico de la peana elaborada en un non finito. Está colocado sobre una voluta, por lo que se supone que sería el modelo preparatorio para una escultura de tabernáculo.
El modelo preparatorio de San José y el Niño para el retablo mayor del Convento de Santa Ana destaca por lo bien conservado de la cuadrícula en rojo para ayudar al artista o los operarios del taller a traspasar las medidas y proporciones. El ritmo de claroscuros se centra aquí en el lugar donde se sostiene al Niño, frente a un ampuloso juego de pliegues de mayor sobriedad de San José. Es una imagen poco usual en la iconografía del artista; en este caso dirige una mirada de gran expresividad hacia el cielo.
Otro boceto excepcional es el de la Virgen de la Leche, modelo para el que hubo en Lorca al que le faltan las cabezas de la Virgen y el Niño.

Sala de bocetos del Museo. Fotografía: museosalzillo

Sala de bocetos del Museo.
Fotografía: museosalzillo

 

SALAS DE BELENES

Fotografía: regmurcia

Fotografía: regmurcia

Las figuras tienen un tamaño de unos treinta centímetros y están modeladas en arcilla pero también las hay en madera, con lienzos y telas encoladas. Están ricamente policromadas, incluso directamente sobre la arcilla, con un modelado menudo, ligero y preciosista dentro de la tradición rococó.
El color es un instrumento jeraquizador y los pinceles de distinto grosor permitían transitar desde la suavidad de las sedas a la tosquedad de los tejidos de los pastores. El rayado del estofado da un aire de suntuosidad a mantos y túnicas de las figuras sagradas. Predominan los azules, rojos y verdes, combinados con los oros. Los ángeles son las figuras más elegantes, como el Ángel de los Celos (Sueño de San José), síntesis perfecta de plástica y color en los que la silueta traduce una sensación de inmaterial levedad.

En el Belén convive una galería muy pintoresca de personajes contemporáneos a Salzillo, presentes en la pintura costumbrista, los tapices y en el mundo castizo de comedias y sainetes. En este universo popular conviven los rudos pastores y gañanes con la refinada nobleza local. Contrastan las actitudes solemnes y graciosas de los pajes, con sus coloridas libreas, medias de sedas y elegantes sombreros frente a las rudas pieles de los pastores o los harapos del lazarillo. Y junto a ellos se hacen presentes los delicados seres sobrenaturales, como los movidos ángeles o los personajes sagrados, con sus túnicas siempre ricamente estofadas y doradas.

Fotografía; regmurcia

Fotografía; regmurcia

Fotografía; regmurcia

Fotografía; regmurcia

Se muestran en el Belén una amplia galería de tipos humanos, con retratos increíblemente realistas a pesar del tamaño menudo de las figuras, en un diverso muestrario de gestos, como el estrábico y moreno posadero, o los campesinos que escuchan atentamente el romance o el mensaje que anuncia el Nacimiento de Jesús, el Ciego tocando la zanfona mientras parece ser burlado por su lazarillo y su simpático perrito, el viejo del calentador, de rostro sereno frente a los trágicos rostros de las madres que defienden a sus hijos… Retratos de una época que traducen costumbres y tradiciones, como el Desollador viejo del grupo de los carniceros, los Músicos, Cazadores… Cuenta Ceán Bermúdez que Salzillo daba cobijo en su casa a mendigos a cambio de que posaran para él. No extraña por tanto que el Belén sea así un espejo de las costumbres contemporáneas, un rico muestrario de oficios y temperamentos que estudió del natural, así la Vieja con la cesta de huevos, el pastor con la aceitera y la vinagrera.

Fotografía: museosalzillo

Fotografía: museosalzillo

Hay una gran variedad de trajes, desde los típicamente locales, de lisos jubones o bordados guardapiés, como se ve en la Degollación de los Inocentes, hasta en las brillantes armaduras de la soldadesca romana. Del mismo modo el Belén está poblado por toda una extraordinaria variedad de la fauna existente en la zona, como las aves migratorias que anidaban en el Mar Menor, los diferentes tipos de toros, cabras, ovejitas…Salzillo se basa en los evangelios de San Mateo y San Lucas y respeta escrupulosamente la cronología desde la Anunciación hasta la Huída a Egipto. En una secuencia continua sus principales protagonistas ocupan el lugar que les corresponde en la narración mientras el resto de los elementos podían cambiar de emplazamiento.

Salzillo dio las directrices básicas para la culminación del conjunto y realizó los Misterios principales. A una primera fase, entre 1776 y 1783 corresponderían los grupos de la Anunciación, Sueño de San José, Posada, Lectura del romance, Anuncio a los Pastores, Nacimiento, Cortejo de los Reyes Magos, Camino del Templo, Purificación y Huida a Egipto.
A la muerte de Salzillo, en 1783, Roque López tomó la responsabilidad de la finalización del Belén, hasta que en 1798, cuando muere Jesualdo, ya estaba hecha la guardia herodiana y el palacio de Herodes. A partir de 1800 hizo el grupo de La Degollación de los Inocentes.

Salas de Belenes: Palacio de Herodes. Fotgrafía: museosalzillo

Salas de Belenes: Palacio de Herodes.
Fotgrafía: museosalzillo

 

El Belén Napolitano fue reunido por los hermanos Emilio y Carmelo García de Castro y adquirido por la Fundación Católica San Antonio en octubre de 2014 para su exposición habitual en el Museo Salzillo.
Los García de Castro, procedentes de Madrid, grandes amantes del arte y aficionados a coleccionar figuras para belenes napolitanos, dedicaron toda su vida a la búsqueda crítica, científica y paciente de piezas únicas del siglo XVIII. El primer belén reunido fue adquirido por el Estado en 1996 y se encuentra desde entonces en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid.
El que actualmente puede contemplarse en el Museo Salzillo fue realizado en torno a los años 1725 y 1790, pequeñas maravillas que, como dijo un viajero de la época, eran realizadas por artesanos y artistas y en el se implicaba todo el pueblo napolitano, especialmente los ricos nobles. La mayoría se dispersaron en el siglo XIX, de ahí el afán de los amantes del arte por volver a reunir aquellos esplendorosos presepi, contabilizándose hoy día unas diez mil piezas en todo el mundo.

 

Belén Napolitano. Fotografía: museosalzillo

Belén Napolitano.
Fotografía: museosalzillo

 

INFORMACIÓN DEL MUSEO

Horarios

Invierno

De Lunes a Sábado de 10h a 17h
Domingos y Festivos de 11h a 14h

Verano (del 15 de junio al 15 de septiembre)

De Lunes a Viernes de 10h a 14h
Sábados y Domingos cerrado

Plaza de San Agustín, 3, 30005, Murcia (Entrada por Calle Doctor Jesús Quesada Sanz)

 

Fuente pricipal de información: museosalzillo.es

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