Hermandad Virgen de Montemayor (Moguer)

Nuestra Señora de la Bella

Nuestra Señora de Montemayor


Real e Ilustre Hermandad Matriz de Ntra. Sra. de Montemayor Coronada y Cofradía del Santísimo Sacramento de la Ciudad de Moguer

Moguer (Huelva)
Nuestra señora de Montemayor

Fotografía: La Hermandad

https://i1.wp.com/tabernacofrade.net/imagen/led.pngFundación: Refundación segundo tercio del siglo XIX.

https://i1.wp.com/tabernacofrade.net/imagen/led.pngImagen: Talla de candelero de vestir realizada en madera y policromada por Sebastián Santos Rojas, para sustituir a la antigua Imagen destruida. En su mano derecha porta un cetro, mientras que su brazo izquierdo sirve de trono para la imagen de su Hijo.

Es de una estatura reducida y en su mano derecha porta un cetro, símbolo de su realeza, mientras que su brazo izquierdo sirve de trono para la imagen de su Hijo, el Divino Infante Jesús. Desde finales del siglo XIX o principios del siglo XX una ráfaga rodea toda la efigie, y sobre la cabeza de la Virgen, una corona proclama la realeza de María.

https://i1.wp.com/tabernacofrade.net/imagen/led.pngCoronación Canónica: Fue coronada canónicamente por el Señor obispo de Huelva, Don Rafael González Moralejo, el 15 de junio de 1991, actuando como madrina la actual Señora de Moguer, la Duquesa de Alba; y dentro de las celebraciones del V Centenario del Descubrimiento y Evangelización de América.

https://i1.wp.com/tabernacofrade.net/imagen/led.pngSede: Ermita de Montemayor de Moguer (Huelva)

La ermita de la Virgen de Montemayor, conocida antiguamente como de Nuestra Señora de Montemayor y del Cristo de los Milagros por el crucificado que también se venera en el templo, aparece registrada en la documentación escrita por primera vez en el año 1431. Se trata de un testamento en el que un vecino de Moguer hacía entrega de una limosna a dicha ermita como última voluntad.

Este edificio mudéjar del siglo XV debió ser reconstruido tras el terrible Terremoto de Lisboa de 1755, que asoló gran parte del suroeste andaluz. Era un edificio modesto y encalado, que se abría al exterior a través de un porche con dos arcos de medio punto, rematado por la espadaña que resguardaba la campana. En el siglo XX, y debido a las reducidas dimensiones del santuario, se decidió realizar una profunda remodelación del mismo, en la cual se levantan un nuevo porche de tres arcos, una espadaña más airosa que la anterior y un nuevo patio de estilo andaluz adosado a la iglesia. Además, se construye un crucero en la iglesia, que adquiere así planta de cruz latina. Así las cosas, el actual edificio debe fecharse en los siglos XVIII y XX.

Por lo que respecta al arte mueble, se puede afirmar que sus pertenencias son bastante ricas, gracias a que esta ermita no sufrió destrozo alguno durante la Guerra Civil. La Virgen, que sí fue quemada en 1936, se encontraba en ese momento en la parroquia de Moguer y no en su templo. El antiguo retablo barroco del siglo XVIII que antaño cobijaba a la patrona de Moguer en el altar mayor del templo se encuentra hoy en la capilla Sacramental, y acoge a las imágenes de San José y otras, hasta un total de cinco esculturas (siglo XVIII), además del Sagrario. En esta misma capilla encontramos la escultura de un Santo Arcángel (siglos XVII-XVIII), y la colección de exvotos de la ermita.

Ya en la nave central, se encuentra el Cristo de los Milagros, bella escultura de madera policromada del siglo XVI, la tumba del moguereño fray Ildefonso Infantes, obispo de Tenerife en el siglo XIX, y la titular, la Virgen de Montemayor, que ocupa el altar mayor sobre unas andas de plata. En el crucero, destacan dos grandes pinturas barrocas, una de las cuales reproduce el Sacrificio de Isaac (siglo XVII), y la otra, las meditaciones de San Jerónimo (siglo XVII-XVIII) (2)

https://i1.wp.com/tabernacofrade.net/imagen/led.pngProcesión: «Día de la Virgen» 8 de Septiembre

Los Cultos y Celebraciones en honor a la Virgen de Montemayor son las fiestas principales de la localidad de Moguer y las podemos agrupar de la siguiente forma:

  • La Romería: Se realiza el segundo domingo de Mayo.

  • Traslado de la Virgen: El penúltimo sábado del mes de agosto se procede al traslado de la Virgen desde su ermita a Moguer, en alegre procesión que se inicia hacia las seis de la madrugada.

Fotografía: HuelvaBuenasNoticias

  • Día de la Virgen: Es como se le conoce al 8 de septiembre en Moguer. La patrona es sacada en solemne procesión por las calles de la ciudad.

Fotografía: Ayuntamiento de Moguer

  • Regreso de la Virgen: El último domingo del mes de octubre, tiene lugar el traslado de vuelta desde Moguer a la Ermita de Montemayor

Fotografía: La Hermandad

https://i1.wp.com/tabernacofrade.net/imagen/led.pngHistoria: El monte es el lugar preferido para la teofanía. Dios elige el Sinaí para pactar la Alianza con Israel. En el Tabor, Cristo manifestó su gloria como cumpli­miento de la Ley y los Profetas. En el Calvario, María, al pie de la Cruz, es Corredentora y se nos da por Madre. María es el Monte Mayor que Dios escogió por mansión: «Yahvé lo habitará para siempre» (Salmo 68, 17).

La Virgen aparece de pie sobre una nube con querubines. Sostiene al Hijo con su brazo izquierdo, mientras en la mano derecha porta el cetro real. Comple­tan el repertorio iconográfico: corona, ráfaga y media luna. El Niño, de grácil y diminuta presencia, resalta su carácter deifico al bendecir con la diestra a la griega.

El rostro de la Señora, de correctas y nacaradas facciones, parece cobrar vida gracias a sus ojos vítreos y a su abundante cabellera natural. Aditamen­tos estos que acentúan el naturalismo de la estatuaria barroca. Su indumenta­ria, realizada a base de ricas telas y bordados, denuncian la afición a lo curvilíneo, a lo decorativo y al efectismo teatral tan propio de la imaginería barroca sevillana. la Virgen viste saya de raso blanco y manto de terciopelo rojo o verde. Colores que en la iconografía sagrada vienen a simbolizar la pureza, el amor y la regenera­ción del alma mediante las buenas obras, respec­tivamente.

Destruida la efigie anterior en 1936, se encargó la ejecución de una réplica de aquélla al escultor Sebastián Santos Rojas, quien firmó la actual imagen en la espalda con la siguiente inscripción: «SEBASTIAN SANTOS. 1937. SEVILLA».

Una piadosa tradición, tejida con fibras de milagros, explica a nivel popular la aparición de la Señora. Fue recopilada en 1714 por fray Felipe de Santiago. La narración, resumida en líneas generales, viene a decir que en el año 714, el sacerdote moguereño Juan Antonio Quinta Cabaña, solicitó a los dirigentes musulmanes de Moguer permiso para que los cristianos del lugar pudieran habitar un barrio. La petición fue desestimada, porque un influyente judío se interpuso. No obstante, gracias al pago de un cierto impuesto, consiguió que su familia perma­neciera libre en el pueblo.

Precisamente, Juan Antonio fue quien ocultó el simulacro de Santa María de la Natividad -nombre con que era invocada en aquel entonces la imagen- en el paraje denominado «de la Mar». Allí poseía el citado sacerdote una heredad con una quinta y una cabaña, por lo cual le llamaban los lugare­ños Quinta Cabaña. Frustrado su intento de construir un oratorio en su propia quinta escondió la efigie en una encina, situada en un gran barranco de considerable espesura. A partir de ese momento, comenzó a correr entre los vecinos la creencia de que en el monte grande o mayor sucedían diferentes asombros.

Siete siglos después, en 1470, otro moguereño, Alfonso Núñez, solía retirarse a ese monte para hacer oración, a pesar de la opinión de sus paisa­nos. Cierto día percibió tal fragancia que decidió llegar hasta la cumbre y contemplan­do la encina que desprendía tan olorosos efluvios, quedó fascinado al ver entre sus frondosas ramas una pequeña figura de María. Era el 4 de Octubre del menciona­do año.

Informados del hallazgo el cabildo eclesiástico y secular de la villa, trasladaron la imagen a la parroquia de Moguer por tres veces, ya que por tres veces se volvió milagrosamente al lugar de la invención. Por tanto, decidieron allanar el terreno y edificar una ermita en su honor. Ermita que cuidó con mimo hasta el final de su vida el referido Alfonso Núñez.

Al finalizar tan legendario relato, fray Felipe de Santiago introduce un dato importante. Anota que la escultura medieval de la Virgen de Montemayor medía «…tres cuartas. Y es de cedro de talla no mui curiosa. Y el niño le sale de las entrañas. Y inclinado hazia el lado del corazón».

El episodio alumbra no sólo un nuevo título mariano sino también una de las devociones más importantes de la provincia de Huelva. De su lectura inferimos que la topografía facilitó otra sugestiva advocación a la Virgen con el nombre de Montemayor. Se trata de una devoción popular muy antigua. Desde la Baja Edad Media recibe culto en su ermita, situada a 2 kilómetros de la población en dirección sureste. En 1531 ya existen noticias de su veneración en aquel lugar. Pues, el 11 de diciembre de ese mismo año, el tinajero mogue­reño Francisco Rodríguez hace donación «a las hermitas de Santa María de Montemayor e de Horrugente, de término desta uilla, a cada vna vn maravedí».

¿Cuándo fue retirada del culto la primitiva efigie?. A tenor del esgrimido manuscrito de Fray Felipe de Santiago, en 1714 aún perduraba la escultura medieval. Escultura tallada en cedro, cuya descripción morfológica nos recuer­da a la Virgen de la Morañina, hoy venerada con el título de Consolación en la iglesia de los Terceros de Sevilla. Debió ser, por consiguiente, en los comedidos del siglo XVIII cuando sustituyeron la talla original por otra más acorde con la espiritualidad y estética del momento. Lo cierto es que hasta nosotros llegó una deliciosa imagen dieciochesca, destruida en la iglesia parroquial de Moguer, el 22 de Julio de 1936. Al año siguiente, conforme apuntábamos líneas atrás, Sebastián Santos Rojas labró la actual.

Santa María de Montemayor despertó siempre un gran fervor entre propios y extraños. A Ella acudían todos para implorar su maternal protección. A cambio le consagraban solemnes cultos como notorio reconocimiento a su amorosa interce­sión. Así en 1614, con objeto de adecentar en lo posible el santuario, se encarga al ensamblador Luis de Figueroa un nuevo retablo para la imagen. Y al finalizar aquella centuria, Juan Fernández Jurado de Tovar, vicario de Moguer, muy devoto de la Virgen, le compró por 832 reales una corona imperial de plata dorada, obra del orfebre sevillano Francisco Alemán.

Hasta el siglo XIX la Señora sólo venía a Moguer en momentos de catástro­fe o calamidad pública: terremotos, epidemias, sequías, malas cose­chas, etc. En dichas ocasiones lucía un manto morado, símbolo de penitencia. Buena prueba sobre el particular nos ofrece el cabildo del 17 de Febrero de 1675. Los capitula­res, ante la sequía que asolaba la campiña, acordaron que la Virgen de Montema­yor «se traiga en procesión con rogativa a la yglesia mayor para que interçeda con su preciosísimo hijo por el buen temporal y se le haga nobenario…» e invitan a los mayordomos de todas las cofradías de la ciudad para que salgan a recibirla con el estandarte y cuatro hachas encendidas.

El siglo XVIII, próspero y piadoso, fue una época de gran fervor mariano en Andalucía. Que esto es cierto lo prueban las múltiples rogativas, rosarios, novenas, etc., organizadas para honrar a María Santísima. Por lo general las ceremonias religiosas iban siempre acompañadas de festejos populares. En el caso concreto de Moguer, hay pruebas documentales que ratifican este tipo de celebraciones. En efecto, la fiesta principal de la Virgen de Montemayor se celebraba antiguamente en la ermita con una octava que comenzaba el día 8 de septiembre y con una velada en los alrededores del santuario.

Hasta tal punto debió perderse el auténtico y original sentido de la velada que entre los mandatos de la visita canónica de 1717, se ordena al vicario de Moguer que impida, dado los graves inconvenientes de conciencia y perjuicios que ocasiona, «la Belada que se hace en la hermita de Nuestra Señora de Montte­maior i santto Cristo de los Milagros». Datos de singular interés, ya que por aquel entonces hallamos los antecedentes de la actual Romería de Montemayor.

Sin embargo, suprimida la velada, los problemas no desaparecieron, pues el mandato sexto de la visita del año 1738 dice: «Que por quanto la hermita de la Virgen de Montemayor se halla en despoblado y en el día de su fiesta y octava se an experimentado notables escándalos en tener de noche abierta la dicha hermita, mandó su merced que sólo la víspera y su día hasta el toque de ánimas esté abierta la hermita, y por las madrugadas el día de la Virgen se abra a las dos de la mañana, y los demás días sólo al romper el día serrándose a la oración». Medidas que como veremos más adelante no lograron poner fin a la cuestión.

A partir de 1758, y durante más de un siglo, se celebró en la ermita de Montemayor una misa para los romeros que venían del Rocío el martes de la Pascua de Pentecostés. Pretexto que resucita la desaparecida velada y por consiguiente la apetencias folklóricas de la población.

Todo ello hizo posible que la devoción a la Virgen de Montemayor aumenta­ra considerablemente a través del tiempo. En el siglo XIX, a pesar de las etapas liberales, el culto a Nuestra Señora de Montemayor experimentó un gran auge. Contribuyó en cierta medida a este fenómeno mariológico, por un lado, la edición en 1834 de la novena a la Virgen, en Cádiz, en la imprenta de los Herederos de Requena. Y por otro, las frecuentes indulgencias concedidas por prelados españo­les a todos los fieles que rezaran un Ave María o Salve ente tan milagrosa efigie. Entre ellas podríamos citar, en 1842, las de fray Domingo de Silos Moreno, obispo de Cádiz y Algeciras; en 1856, las de fray Rodrigo de Echevarría y Briones, obispo de Segovia; y en 1858, las de Cirilo Alameda, arzobispo de Toledo y primado de las Españas. Justo es reconocer que el ilustre moguereño, fray Ildefonso Joaquín Infante y Macías, obispo dimisionario de la diócesis de Tenerife, desempeñó un papel decisivo en la difusión de esta advocación mariana durante todo el ochocien­tos. Hasta el extremo de que al morir el día 2 de Julio de 1888, en Moguer, a la edad de 75 años, mandó ser enterrado en la ermita de su patrona, donde se encuentran actualmente sus restos y cuya inscripción sepulcral reza así: «R.I.P. EL EXMO. E ILMO. SR. DR. D. FR. ILDEFONSO JOAQUIN INFANTE Y MACIAS, OBISPO DIMISIONARIO DE LA DIOCESIS DE TENERIFE, CABALLERO GRAN CRUZ DEL SANTO SEPULCRO DE JERUSALEN Y PRELADO DOMESTICO DE SU SANTIDAD. FALLECIO A LOS 75 AÑOS, 2 JULIO 1888».

Por estas fechas la piedad popular consiguió que el cabildo municipal acordara, en sesión celebrada el 1 de Octubre de 1854, nombrar a la Virgen de Montemayor copatrona de la ciudad junto a San José. Tal nombramiento obedecía a la singular protección que la Señora dispensó a los moguereños al librarlos de la epidemia de cólera que azotaba a la provincia y en especial a Huelva, Ayamonte, San Juan del Puerto y El Berrocal.

Según apuntábamos líneas atrás, la fiesta principal de Santa María de Montemayor se celebraba el día 8 de Septiembre de cada año en su ermita, extramuros de la ciudad. Sin embargo, un lustro después, el Ayuntamiento en sesión del 12 de Agosto de 1859, recogiendo el sentir del Arcipreste de Moguer y el clero parroquial, acordó trasladar a la Virgen tres o cuatro días antes de su festividad a la iglesia parroquial de la localidad, con objeto de celebrar en ella la novena y función de la Virgen que hasta entonces se oficiaba en el santua­rio. De esta forma se trató de evitar los escándalos en las inmediaciones de la ermita, toda vez que en aquel lugar «no puede ejercer la autoridad la vigilancia eficaz que corresponde». Con este acuerdo se soluciona definitivamente el problema.

A partir de entonces las fiestas patronales revisten en Moguer especial esplendor. Por tal motivo, se traslada procesionalmente la imagen en sus andas plateadas cada penúltimo domingo de agosto. En esta jornada la Señora luce un magnífico manto de terciopelo verde bordado en oro. Tras su llegada se le honra con la celebración de un solemne novenario, función principal y procesión por el casco antiguo de la ciudad, en hermosa y sentida manifesta­ción de fe.

Durante el desfile procesional la Virgen exhibe un amplio manto de terciope­lo rojo bordado en oro. Y como es sabido, para aumentar el regocijo popular se instala a la sazón una artística velada.

Transcurridos unos años y superadas las dificultades del segundo cuarto del novecientos, al mediar la centuria, las circunstancias históricas cambian y se fomenta en gran manera la piedad popular. Razón por la que en 1954, coincidien­do con la Erección Canónica de la Diócesis Onubense y el Año Santo Mariano, se organiza por primera vez en Moguer, el segundo domingo de Mayo, una típica romería en honor de la Virgen de Montemayor. El ensayo prosperó, y hoy acuden al santuario, en festiva peregrinación, junto a la Hermandad Matriz de Moguer las filiales de Sevilla, Huelva, Punta Umbría, Madrid, Villamanrique de la Condesa y Arahal.

Por último, hemos de reseñar que en 1962 Monseñor Cantero Cuadrado, primer Obispo de Huelva concedió nuevas indulgencias a beneficio de los devotos de la Señora. En 1970, los Reyes de España aceptaron los títulos de Hermano Mayor Honorario Perpetuo y Camarera de Honor Perpetua de la Muy Antigua, Primitiva, Real e Ilustre Hermandad Matriz de Nuestra Señora de Montemayor de Moguer, renovándose de este modo el título de realeza que adquiriese en 1894, por aceptación del título de Hermanos Mayores por parte de la Reina Regente María Cristina y su hijo Alfonso XIII, acuñándose con motivo de la ocasión una moneda conmemorativa. El 19 de Octubre de 1979, la corporación municipal de Moguer, a instancias de la Hermandad Matriz, concede a la Virgen el título de Alcaldesa Perpetua de la Ciudad, con motivo de haberse cumplido en Mayo del mismo año las bodas de plata de la Romería que en su Honor se celebra todos los segundos domingos de Mayo.

Tras una dilatada prerrogativa por parte de las distintas Juntas de Gobierno de la Hermandad Matriz, haciéndose eco de un profundo sentir popular, el 15 de Junio de 1991 fue Coronada Canónicamente la imagen Bendita de Nuestra Señora de Montemayor por el Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo de la Diócesis de Huelva, Don Rafael González Moralejo, en nombre de Su Santidad el Papa Juan Pablo II. Fueron más de ocho mil los moguereños que acudieron a la coronación, que pasará a ser recordada en la historia de Moguer como el día de la alianza en el amor y devoción a su Patrona, de la gratitud y del reconocimiento de las gracias obtenidas por su invocación. Dos años más tarde, el 14 de Junio de 1993, Su Santidad el Papa Juan Pablo II oró a los pies de la Virgen de Montemayor, en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Granada, con motivo de la visita que realizara a los lugares colombinos con motivo del V Centenario del Descubrimiento y Evangelización de América. Como culmina­ción, y para eterna memoria, el pasado 15 de Junio de 1996, cuando se cumplía el V Aniversario de la Coronación, la Hermandad junto al Pueblo de Moguer inauguró el monumento conmemorativo erigido en el mismo lugar donde se celebrase la Ceremonia.

En 2004 se celebró el 150 aniversario del Nombramiento de Patrona de la Ciudad, motivo por el que se impuso a  la Virgen de Montemayor la Medalla  de Oro de la Ciudad de Moguer, y en 2012 se celebró con una Magna Procesión Mariana, en la que participaron las advocaciones de Moguer,  el 75 aniversario de la bendición de la actual imagen.

Y  este año 2016 se conmemora el XXV Aniversario de la Coronación Canónica de la Virgen de Montemayor, una efeméride que la Hermandad Matriz celebrará con un programa de actos especifico. (3)

https://i1.wp.com/tabernacofrade.net/imagen/led.pngHermandades Filiales: 

  • Real Hermandad Filial de Ntra Sra de Montemayor de Sevilla (1956)
  • Ilustre Hermandad Filial de Ntra Sra. de Montemayor de Huelva (1956)
  • Hermandad Filial de Ntra. Sra. de Montemayor de Punta Umbría (1957)
  • Real Hermandad Sacramental y Filial de la Virgen de Montemayor de Madrid (1976)
  • Fervorosa Hermandad Filial de Ntra. Sra. de Montemayor de Arahal (1981)
  • Asociación Pro – Hermandad Filial de Ntra. Sra. de Montemayor de Lucena del Puerto (1998)
  • Agrupación Pro – Hermandad Filial de Nuestra Señora de Montemayor de Campofrío y La Dehesa de Riotinto (1999)

Fuentes de Información:

  • (1) Consejo de Hermandades de Moguer
  • (2) HuelvaPedia
  • (3) Moguer – Nuestra Señora de Montemayor y Cofradía del Santísimo Sacramento

https://i1.wp.com/tabernacofrade.net/imagen/led.pngPatrimonio Musical:

Virgen de Montemayor Coronada (Iván Macías Matero)

(Versión Cantada)

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