Virgen del Espino (Soria)

Nuestra Señora del Espino

Nuestra Señora del Espino

Advocación de Nuestra Señora del Espino | Patrona de la ciudad de Soria

Soria
Nuestra Señora del Espino

Foto: Alberto García Soto

 

https://i1.wp.com/tabernacofrade.net/imagen/led.pngOrígenes:  Se remontan a los primeros años de la Reconquista. En 1352 ya se encuentra documentado la Advocación de Virgen del Espino.

https://i1.wp.com/tabernacofrade.net/imagen/led.pngImagen:  La imagen actual es una réplica, hecha en 1953, de la que se quemó, la cual era morena y databa del siglo XIV o XV. Según G. Argaiz: «La imagen es pequeña, de un codo de alta, muy morena, tiene al Niño en el brazo izquierdo y una manzana en la mano derecha». La actual réplica representa a la Virgen sedente, con el Niño sobre su rodilla izquierda y mostrando una manzana en la mano derecha. Asimismo se conserva una talla mas antigua de esta Virgen de los siglos XII o XIII que participó en la exposición del Fuero de Soria en 2006.

Primitiva Imagen de la Virgen del Espino.
Foto: Historia de Covaleda

 

https://i1.wp.com/tabernacofrade.net/imagen/led.pngSede:  Iglesia de Nuestra Señora del Espino.

La iglesia de Nuestra Señora del Espino, de estilo plateresco, es el de mayor importancia y categoría de Soria, después de la Concatedral de San Pedro. Está situada en los barrios altos, inmediatos al cerro del castillo, aislada completamente.
Erigida en el siglo XIV sobre un antiguo templo, el actual edificio, hoy dedicado a la patrona de la ciudad, es el resultado de la profunda remodelación llevada a cabo en el XVI, en estilo plateresco, cuando se añadieron las capillas que hacen las veces de naves laterales.
El origen del templo se remonta a los primeros años de la reconquista y repoblación de Soria. En 1270 figura ya en el Padrón de vecinos que mandó hacer el rey don Alfonso X. En este templo nada queda, apenas unos canecillos de la antigua iglesia de Nuestra Señora de Covaleda o Covallieda. Llegó a asimilar las iglesias de Santiago, San Sodornil y San Martín de la Cuesta.
Su planta la componen una nave central y en cada lado de ésta tres capillas que, por estar abiertas, semejan en sí juntas otras dos naves laterales. La capilla mayor tiene forma pentagonal y tiene un retablo plateresco labrado en piedra que cobija una talla moderna de la Virgen del Espino con el niño en el camarín donde estuvo una antigua Virgen negra. A los pies un amplio coro.

Las dos portadas, situadas a los pies de la Iglesia, se abren en las capillas finales de cada lado. La de la Epístola, es renacentista, se puede datar en el último tercio del siglo XVI, que coincide con el momento en que se construye la capilla con la que comunica. Se abre en arco de medio punto, flanqueada por dos columnas jónicas y coronada por una hornacina que en la actualidad no acoge ninguna imagen. La portada del lado del Evangelio es más sobria, únicamente presente un sencillo arco de medio punto, con amplias dovelas, con simples molduras que arrancan de las jambas sin requerimiento de capitel. Sobre ella aparece un escudo barroco mariano con la leyenda: «CONZEVIDA SIN PECADO ORIGINAL».

La torre se relaciona estilísticamente con la de la concatedral de San Pedro, y se concertó la del Espino en 1595 con los maestros Pedro y Rodrigo Pérez de Villabiad, firmándose el finiquito el 26 de julio de 1604. La torre es de sillería, y de planta cuadrada de tres cuerpos rematada en balaustrada. Tiene dos vanos por lado, ocupados por sendas campanas.
La capilla mayor tiene planta poligonal y está cubierta por bóveda de crucería estrellada. Recibe luz a través de dos ventanas germinadas tardogóticas situadas a ambos lados del presbiterio. Una curiosa puerta con arco conopial da acceso a la sacristía, realizada en torno a 1520-1530 y que se cubre con doble bóveda asimétrica de crucería simple y de terceletes.

Todo el frente de la capilla estuvo ocupada por un retablo barroco de estilo churrigueresco que según demostró el Marqués del Saltillo, fue obra del escultor montañés Antonio Tagle, y se colocó en el altar mayor privilegiado en el año de 1684. Tenía grandes columnas salomónicas y en su hornacina central se encontraba la imagen románica de la Virgen del Espino. En las calles laterales estaban colocadas las imágenes de San Agustín y San Blas.
Lo que se contempla hoy es el que había detrás, de estilo plateresco y labrado en piedra, que cubre el ábside, el cual tiene forma pentagonal, y en el que aparecen las armas de los Betetas y de los Cárdenas. El retablo se articula a modo de gran mausoleo por tres arcosolios de medio punto. El central y más elevado acoge la imagen de la Virgen del Espino, copia de la que se quemó en 1952 y realizada por el escultor Félix de Frutos. Los laterales están coronados por dos grandes veneras y corresponden a los nichos sepulcrales del matrimonio formado por Jorge de Beteta y Mayor de Cárdenas. Están ocupados por las imágenes de la Inmaculada y San Blas. Destaca el escudo de la Ciudad de Soria sobre el nicho central, colocado durante las obras de restauración por ser la Virgen del Espino patrona de Soria y contribuir el Ayuntamiento en su restauración.

 

https://i1.wp.com/tabernacofrade.net/imagen/led.pngPatronazgo:  Es Patrona de Soria desde el año 1690. Se encuentra documentación Municipal en la Sesión de 2 de Mayo de 1690, acordando la asistencia a la función de la traslación de la imagen al nuevo retablo, pues decían: “siendo tan conocida la devoción de todos los capitulares de esta ciudad a esta imagen, como SU PATRONA”.

https://i1.wp.com/tabernacofrade.net/imagen/led.pngFestividad:  8 de Diciembre

Foto: Alberto García Soto

 

https://i1.wp.com/tabernacofrade.net/imagen/led.pngReseña Histórica:

  • El culto a Ntra. Sra. del Espino se remonta más allá de la invasión agarena, por eso, al llegar los árabes la ocultaron cuidadosamente en la hendidura de una roca, no lejos del pueblo de Covaleda o Covalleda entonces. Pasaron los años y tres siglos de horror y persecución religiosa, y, al ser conquistada Soria, la Virgen señaló milagrosamente el sitio en que se encontraba. Bajaba de la montaña con dirección a la ciudad un sencillo y piadoso pastor; de pronto, reparó en un espino que brillaba con suave resplandor; acercóse, pues, divisó atónito una imagen de María circundada de luz. Cariñoso y reverente tomó en sus manos la sagrada imagen y poniéndola en su zurrón, partió veloz para la población, afanoso de divulgar entre sus vecinos el prodigio que acababa de presenciar. Al querer mostrar la imagen, con gran sorpresa halló que la imagen había desaparecido. Volvió al espino y allí la encontró envuelta en magestuosa sencillez. Colocó nuevamente en su zurrón tan preciado tesoro, pero se volvió a repetir la vuelta de la Virgen al espino. Corrida la extraordinaria noticia de la aparición en la ciudad, la multitud acudió a honrar a la Virgen y la llevaron a una iglesia de la ciudad, pero volvió a repetirse la escapada de la Imagen al lugar de su predilección, donde, por fin la dejaron los devotos, erigiendo entonces una ermita en su honor para su fervoroso culto.
  • En 1270 figura ya en el Padrón de vecinos que mandó hacer el rey don Alfonso X a Diego Gil de Ayllón, pero no con el título del Espino, sino con el topónimo de Covaleda. En 1352 ya encontramos el de Santa María del Espino. La iglesia de Nuestra Señora del Espino es el templo de mayor rango de Soria, después de la Concatedral de San Pedro.
  • Su festividad se celebra el 8 de Diciembre. En los siglos XV y XVI ya los Cabildos Colegial, Parroquial y Municipal celebraban la fiesta de la Inmaculada, como voto concepcionista. En un acuerdo del 24 de Diciembre de 1685, se cita como una de las festividades a las que asiste la Ciudad; El día de Nuestra Señora de la Concepción, ocho de Diciembre, se baja a dicha Iglesia Colegial y se sube en procesión general a Nuestra Señora del Espino, de donde se vuelve en procesión con dicho Cabildo General. En 1755 especial por haberse librado Soria de un terremoto. En 18 de febrero de 1743 Simón de Viñas, Sargento Mayor del Regimiento de Soria, de milicias de Infantería, pidió un patronazgo a la ciudad y le dio a la Inmaculada y San Saturio, dando después gracias por los triunfos y protección obtenidos.
  • En 1690 la Virgen del Espino es nombrada patrona de Soria. Desde 1726 se puede leer en los libros parroquiales el patronazgo de la Virgen del Espino sobre la ciudad de Soria; pero siempre ha estado muy arraigada su devoción en la religiosidad popular. La buena disposición de la ciudad con su patrona, queda manifestada en el siguiente relato recogido de un acta del Cabildo de la Colegiata de San Pedro de Soria de 19 de mayo de 1690, y que recoge los actos con motivo de la colocación de la imagen de la Virgen en su altar: «Que la Ciudad con el celo que tenía de cortejar a Nuestra Señora del Espino en la Colocación que trata hacer volviéndola a su altar le había ordenado pasase a suplicar a este Cabildo tubiese por bien que el viernes que viene que se contaran dos de Junio, para que esta función se haga con todo lucimiento se vaia por Nuestro Patron San Saturio, y se traiga a esta Santa Yglesia; que el día siguiente sábado por la tarde bajara la Ciudad y con el Cauildo en prozession se subiera el santo al Espino, de donde se sacara la imagen de Nuestra Señora y se hara la procesión por las calles que mejor parezca, a que se seguirá hacer la colocación e inmediatamente voluer a vajar el Santo. Y que el domingo por la mañana, se voluera con el Santo a dicha parroquia adonde se dirá Missa y Sermon el que acabado se volverá el Santo a esta Santa Yglesia».
  • En el siglo XVII Fray Gregorio Argaiz escribió: «Es imagen milagrosa y, según papeles del Archivo, su primer asiento fue en Covaleda, lugar de los Pelendones, donde nace el río Duero, y cuando se perdió España, los cristianos la escondieron entre unas peñas, porque los moros no la topasen. Pasados muchos años quiso Dios que se apareciese a un pastor de Soria en un espino, por lo cual la tienen puesta en un árbol de esta especie. La llevaron a Soria, que está a seis leguas, llamándola Nuestra Señora de Covaleda». Con esta leyenda, se ha querido tal vez explicar, el nombre primitivo de su iglesia aunque es posible que desde sus orígenes, se denominaría con los dos nombres indistintamente.
  • En el siglo XIX los franceses ocuparon el interior de la iglesia para convertirla en cuartel general de sus tropas.
  • A mediados del siglo XX un terrible incendio destruye el retablo y la imagen titular original, mostrándose desde entonces la capilla mayor tal y como fue concebida en el siglo XVI para ser contemplada.
  • El 8 de Diciembre de 1953, fiesta de la Inmaculada, se colocaba en su Camarín la nueva imagen de Nuestra Señora del Espino, tallada en Madrid, por el artista Félix de Frutos, y costeada, generosamente, por el excelentísimo Ayuntamiento de la ciudad de Soria.

Fuente de información: Guía de Soria y Turismo Soria

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