Saetas del Silencio | Composición

Saetas del Silencio

Las Saetas del Silencio

Saetas del Silencio

Posiblemente la Música Procesional mas antigua que se conoce son las “Saetas del Silencio”. Fueron compuestas por Francisco de Paula Solís a finales del Siglo XVIII.
Dentro del género de la Música de Capilla es la primera obra importante que tenemos destinada específicamente al acompañamiento procesional, y cuyo título original es “Canciones a Tres” para dos oboes y fagot.
Se componen de ocho piezas  homorrítmicas de corta duración a tres voces, dos agudas Triple y Altus y una más grave que da la base de sustentación a la composición. Instrumentadas para la interpretación de dos oboes (triple y altus) y un fagot (tenor ó bajo). compuestas para Nuestro Padre Jesús Nazareno de la Hermandad del Silencio de Sevilla.

La terminología “Capilla” proviene del italiano “A Capella”, directamente del Canto Gregoriano (Siglo XII), siendo posteriormente reservado a la música compuesta para el canto acompañado de órgano. Es a principios del Renacimiento cuando se comienzan a componer pequeñas piezas de carácter religioso, originariamente vocal y posteriormente empleado ya como género de carácter musical o vocal.
Tras los primeros instrumentos empleados (chirimías y sarabuches), se dio paso en el siglo XVIII al cambio de la instrumentación, utilizándose violines, flautas, oboes y trompas. Dichas capillas solían actuar en las funciones de las hermandades y acompañando a las imágenes en procesión.
En la Semana Santa de Sevilla, la Capilla Musical es el único acompañamiento instrumental que suena dentro de la Catedral.
Hunde sus raíces en el canto gregoriano aunque es al principio del Renacimiento cuando empieza a tomar la forma que se asemeja a la habitual, después de varios cambios en la composición instrumental de las capillas musicales, se llegó a la plantilla actual en la que, salvo excepciones, figuran un clarinete, un fagot y un oboe.

Foto:cuartotramo

Francisco de Paula Solis

Fue fagotista y ministril de la Capilla Musical de la Colegiata del Salvador de Sevilla en el siglo XVIII.
La Capilla participaba en los maitines, misas, vísperas y festividades propias de la Iglesia; cantaba las chanzonetas de Navidad; y acudía a los oficios de Semana Santa en las Pasiones, en el ceremonial de las Tinieblas y en los misereres. Asimismo, era requerida para participar en las funciones de acción de gracias y Te Deum, en los bautizos, honras fúnebres y entierros.
La Capilla también tomaba parte en los distintos actos que organizaban las diversas hermandades establecidas en la Iglesia, tanto las procesiones como las demás ceremonias a las que se quería dar especial solemnidad.
La importancia de estas Capillas sería el desencadenante para que las cofradías sevillanas apostaran por trasladar la música del oficio religioso a la procesión y acompañamientos de sus distintas comitivas penitenciales. Estas hermandades adaptan la Capilla Musical para que intervenga, por medio de ministriles, en dichas estaciones de penitencia. Con lo cual, si los músicos se disponían a interpretar su música caminando, necesitarían utilizar instrumentos aptos para este oficio. Instrumentos de poco peso que proporcione un timbre adecuado al evento: nostálgico y suave.

Fuentes de información: Rosario Gutiérrez y Juan Antonio Carmona

 

Hermandad del Silencio

Primitiva Hermandad de los Nazarenos de Sevilla, Archicofradía Pontificia y Real de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santa Cruz en Jerusalén y María Santísima de la Concepción.

La fundación de esta primitiva hermandad de los nazarenos de Sevilla tuvo lugar en la parroquia de Omnium Sanctorum, durante la Cuaresma de 1340, por vecinos del barrio de la Feria para glorificar a Cristo llevando la cruz. Llevó como titulares al Dulcísimo Jesús Nazareno y a la Virgen Santa María con San Juan Evangelista.
Sus primeras reglas fueron aprobadas por Don Nuño de Fuente, arzobispo de Sevilla, el 22 de febrero de 1356, prescribiéndose en ellas la procesión de penitencia en la madrugada del Viernes Santo, la entrega de dotes a doncellas pobres y el socorro a los necesitados. Su primera procesión, efectuada en 1356, no tuvo como destino la iglesia catedral, sino una capilla que la hermandad tenía en la calle Resolana, junto a la puerta de la Macarena.
Después de su fundación tuvo varias sedes (Ermita de San Antón, Hospital de las Cinco Llagas y Hospital de la Santa Cruz en Jerusalén) hasta que en 1572 se establece en el convento de San Antonio Abad y construye su capilla propia. Entre sus hermanos ha tenido a reyes, personalidades y hasta un santo, San Antonio María de Claret, que lo fue en 1862.
Félix González de León ya la destacó en 1854: “De todas las cofradías de Sevilla, es la que ha estado durante más tiempo saliendo ininterrumpidamente el mismo día y a la misma hora. Si las cofradías cuentan las veces que han salido, ésta del Silencio cuenta las que no ha salido”. Jose María Blanco White dijo en 1820 que sentía desinterés por la Semana Santa y sus cofradías con una sola excepción: “Ninguna vale la pena, salvo la que tiene el privilegio de salir en la Madrugada”.
Fue una de las hermandades convocadas al Vía Crucis de la Fe de Sevilla, que se celebró el 17 de febrero de 2013. Sin embargo, los pasos no salieron a causa de la lluvia. Su cruz de guía fue empleada para el rezo de las estaciones.

Nuestro Padre Jesús Nazareno

María Santísima de la Concepción

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