San Millán, el barrio de las brujas

sanmillan_antiguoNos encontramos en pleno corazón del barrio de San Millán de Segovia. Uno de los tres históricos de la ciudad del Acueducto, junto con el de Santa Eulalia y El Salvador, y en otro orden de medida el de San Lorenzo.

Barrio extramuros que creció alrededor de su imponente y románica Iglesia y que jugó una gran importancia en la ciudad y en su industria de paños en los siglos XV al XVIII.

Numerosos edificios históricos encontramos dentro del término parroquial del barrio de San Millán. Vamos a ver un par de ellos.

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SANTI SPIRITUS

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La Orden de Sancti Spiritus nace en Segovia en el siglo XIII. Sus religiosos obtuvieron en 1257 importantes privilegios de Alfonso X el Sabio, confirmados por el obispo de Segovia. Parece que hacia 1545, el entonces comendador segoviano dilapidaba los bienes y no atendía a los pobres y niños expósitos, lo que provocó la intervención de las autoridades, que llegaron a un acuerdo en Roma con el comendador general de la Orden, aprobado por la Corona y la Santa Sede, pasando este hospital segoviano a manos del Ayuntamiento en 1573. Dedicado desde entonces a hospital
de bubas, sudores y resfriados, que atendía a los numerosos trabajadores que existián en Segovia en la industria de los paños y cuyos trabajos consistían en lavar las lanas en el Río Clamores.

El actual edificio fue rehecho en 1725, sobre el solar y ruinas del
antiguo. En 1835 fue desamortizado, y el Estado se incautó de la casa, destinándola a la Beneficencia Provincial, que instaló allí un asilo de ancianos. Más tarde pasó al Ejército, y hoy día, bien restaurado y mantenido, sirve de sede a la Delegación del Ministerio de Defensa.

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Consta el edificio de un hermoso claustro de arcadas renacentitas sencillas de ladrillo en tres de sus alas. La Iglesia es de estilo barroco, de una sola nave de dos tramos de bovedilla, y Capilla Mayor con elegante cúpula semiesférica sostenida por pechinas. En la parte de atrás tiene un coro sostenido por un atrevido arco de forma carpanel. La decoración de todo es de escayola, muy barroca y con conchas de Santiago. El pavimento del Tamplo es de baldosa roja castellana.

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Su portada, cuyas trazas, de 1602, son de Pedro de Brizuela; ésta es de granito, por lo que destaca sobre el resto de la Iglesia, y está formada por un arco de medio punto realizado con grandes dovelas que queda enmarcado por dos pilastras y una cornisa sobre la que hay un friso con un escudo heráldico en el centro; como remate, tenemos un frontón triangular arriba y pirámides empotradas decoradas con bolas en los extremos. Contaba con una espadaña, hoy desaparecida.

A principios del siglo XX, se desmanteló la Iglesia y sus enseres los llevó el Ayuntamiento a la Capilla del cementerio. Allí puede verse el hermoso retablo que tuvo Santi Spiritus. Es una hermosa muestra barroca, de dos cuerpos, de elegante talla dorada. En el basamento tiene dos puertas con los escudos de Castilla y León, y el de Segovia. El primer cuerpo lleva dos columnas salomónicas y dos espiteles, en el centro manto Real y aureola de Ángeles que rodean la figura del Espíritu Santo; y a los lados lienzos representando el Bautismo de Cristo y la Anunciación.

El segundo cuerpo adopta la forma semicircular de su primitivo emplazamiento y lleva en su centro un lienzo representando la Venida del Espíritu Santo.

Otros «enseres» que se pueden ver en la Capilla del cementerio procedentes de Santi Spiritus son la pila de agua bendita de marmol de colores y que lleva una Cruz de bronce arriba. Encontramos una Virgén gótica del siglo XV de madera policromada que formó parte de un Calvario. Varios lienzos y orfebrería como una Custodia de plata, Cáliz, un juego de tres sacras de plata de estilo rococó, coronadas por el Acueducto sobredorado, forman parte del patrimonio artístico con que contó la Iglesia de Santi Spiritus.

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Grabado de 1879 del Puente de Santi Spiritus sobre el Río Clamores

PALACIO AYALA BERGANZA. LA CASA DEL CRIMEN

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El Palacio Ayala Berganza es un un hermoso palacete castellano del siglo XV declarado Monumento Histórico-Artístico y situado junto a la iglesia de San Millán.

Narra la historia que el linaje de los Ayala, de origen antiguo y noble, reconoce como tronco fundador al Infante aragonés Don Vela, hijo del Rey de Aragón Don Sancho Ramírez. Atraídos por el auge de la ciudad y su floreciente comercio de lanas, llegaron a Segovia en los últimos años del siglo XV. Sus descendientes formarían unas dinastía de Canónigos de la Catedral de Segovia.

Las dos fachadas visibles del edificio, forman con las no exteriores, un caserón de planta rectagunlar, oradadas por ventanas grandes, rasgadas; encima de ellas corre a lo largo del muro de la fachada principal, un balconaje; y entre los balcones y el alero se abren dos series de huecos cuadrados pequeños que proporcionan corrientes de aire a los tendederos que pueden verse en una galeria interior, signo de indudable abolengo lanero. Tiene la casa un ancho portón en la fachada que mira a la Plaza de San Millán y un ancho arco para la puerta y unas caperuzas de tablas verdes para los balcones. En el textero del saliente, una ventana renacentista y en el ático, un corredor con hermosas labores en sus capiteles platerescos que sostienen arcos conopiales de ladrillos, bajo una ancha cornisa de gárgolas.

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 Corría el año 1892. En el caserón vivía un francés, D. Alejandro Bahin. Había nacido en Francia, pero estaba nacionalizado en España. Pasó gran parte de su vida en Segovia donde había desempeñado el cargo de concejal del Ayuntamiento.

Contaba ya, por aquél entonces una edad avanzada. De carácter afable y bondadoso, se distinguía por una vida tacaña.

En concepto público,  contaba con un buen capital, por lo menos esos eran los comentarios que se hacían en Segovia… cosa que atrajo a los ladrones. Sorprendidos en su hurto por el Sr. Bahin, cometieron el macabro crimen del francés, cuyo cuerpo apareció en el descanso de las escaleras, y de su criada Isabel que apareció estrangulada en el pajar. Cuentan que la saña de los criminales llegó al hecho de ahorcar el gato, dejándolo colgado de una viga.

Una vez detenidos los autores (Aquilino Vázquez, Enrique Callejo y Emeterio Salinas), fueron condenados a muerte en lo que fué la última ejecución pública que se produjo en Segovia.

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Las crónicas de la época recogieron así la noticia de la ejecución de la Sentencia:

«El 8 de Enero de 1893, entraron los reos en capilla a los que acompañaban, autoridades, sacerdotes y los hermanos de la Paz y Caridad.

Días antes de la ejecución, había llegado de Madrid una compañía del Regimiento del Rey, para mantener el orden. De los pueblos de la Provincia, habían llegado miles de personas, atraídas por la curiosidad malsana de presenciar el cumplimiento de tan fatal sentencia. Para cumplirla, se había escogido la Dehesa, un altozano cerca del camino de Valdevilla. Los verdugos de Madrid y Burgos eran los encargados de cumplir la sentencia….

La mañana estaba lluviosa y triste; el día anterior había nevado. A las siete y media de la mañana salió de la cárcel el siniestro convoy. Cada reo ocupaba un volquete y rodeándoles un piquete de soldados.  A las tres y media de la tarde, los hermanos de la Paz y Caridad se hicieron cargo de los cadáveres de los ajusticiados.»

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Desde aquellos días, el alquiler de la casona se hizo un tanto difícil debido a pesar sobre ella una tan lúgubre historia. Sin embargo un día apareció el pintor Ignacio Zuloaga, quien decidió alquilar esta casa-palacio en 1902 junto a su amigo Ramón Uranga, también pintor. Aquí instalarían ambos sus atriles y crearían sus obras con el estilo de aquel modernismo inicial. Según cuenta una leyenda, Uranga decidió bajar una tarde al sótano por primera vez; entonces le pareció ver, entre las sombras, un aquelarre de viejas con velas en las manos adorando a Satanás. La visión duró poco, y Zuloaga recogería más tarde esta escena en su misterioso cuadro Las Brujas de San Millán. Los dos pintores, años más tarde, abandonaron la casa, llamada también La casa del Crimen o de las Brujas. Mucho tiempo después, pasaría la casa-palacio a ser una carbonería antes de convertirse, en el año 1999, en un hotel que llevará el nombre de los Ayala-Berganza, aquellos primitivos pobladores que la casa ya tuviera muchos siglos atrás.

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Cuadro de Ignacio Zuloaga, titulado «las Brujas de San Millán» (1907).

 Se encuentra en el Museo Nacional de Buenos Aires (Argentina).

 

 

 

 

 

San Millán, el barrio de las brujas

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