Santo Entierro (Segovia)

Santo Entierro Segovia
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Real Cofradía de la Santa y Venerable Esclavitud y del Santo Entierro del Cristo de los Gascones

 

NOMBRE: Real Cofradía de la Santa y Venerable Esclavitud y del Santo Entierro del Cristo de los Gascones
AÑO DE FUNDACIÓN: 1647
IMAGEN O GRUPO TITULAR: Cristo de los Gascones

sg_santo_entierro_01AUTOR DE LA IMAGEN O GRUPO: Anónimo
AÑO DE REALIZACIÓN: Siglo XI-XII
COLORES DE LA COFRADÍA: Túnica negra, esclavina y caperuza negro y capa de terciopelo de color rojo carmesí. Sobre el pecho un medallón con el escudo de la Cofradía con una “S”, de Santa, y entrelazado un clavo, todo ello bajo la corona real y sobre fondo rojo sangre.
También porta la Cofradía dos réplicas del estandarte real, que ser encuentra en la sacristia de la Catedral. Está formado por una bandera con un aspa de color morado; tres verónicas con la Santa Faz y estandarte de la Cofradía.

PRESIDENTE: Manuel Montañés Martín
DÍAS QUE PROCESIONA: Jueves Santo (vía Crucis por las calles del barrio a las 22:00 horas), Viernes Santo mañana (procesión hasta la S. I. Catedral) y tarde (Procesión de los Pasos)
Nº DE COFRADES: 500
ACOMPAÑAMIENTO: Ilustre colegio de abogados de Segovia (Curia Segoviana), Real Cofradía de la Santa y Venerable esclavitud del Santo Entierro del Cristo de los Gascones con la banda de cornetas y tambores.

 

HISTORIA DE LA COFRADÍA

La Cofradía fue fundada con fecha de 6 de septiembre de 1647 por Gremiales, denominándola Cofradía del Santo Monumento de Nuestro Señor Jesucristo, teniendo sus constituciones y ordenanzas.

Unos diez años mas tarde se conoce el nombre del que fuera Presidente D. MANUEL MERLO (según el archivo parroquial).

En 1666 se construye y se amplía la Iglesia de San Justo con Sacristía, Bóveda y Capilla de la Esclavitud, fundada a expensas de D. JUAN VELEZ DE ARCAYA, procediéndose a su bendición en 1703 por el Obispo Mendoza.

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En dicha Capilla de la Esclavitud cuelga un cuadro de Camino del Descendimiento, regalo de Juan Vélez a la Esclavitud.

En el reinado de Carlos IV aparecen las Constitucionales y Ordenanzas de la Venerable Esclavitud del Santísimo Cristo en el Sepulcro, aprobadas por el RL. Y Supremo Consejo de Castilla el 24 de Diciembre de 1796, dando fe el escribano D. BERNARDO GIL.

El 2 de Agosto de 1888 se apruebe por el Gobernador Civil de Segovia los nuevos estatutos de la Cofradía de la Santa Esclavitud conforme a la Ley de Asociaciones, Fdo. P.O.J. SAIZ.

Con la venta de alhajas, corazas de los Gascones y enseres en 1909 desaparece la Cofradía en sí, no dejando por ello de salir el Santo Cristo en Procesión el Viernes Santo.

Por iniciativa de unos feligreses el año 1959 intentan y consiguen volver a poner en funcionamiento la Cofradía denominándola del Anto Entierro, volviendo a su nombre dos años después COFRADIA DE LA SANTA Y VENERABLE ESCLAVITUD SANTO ENTIERRO DEL CRISTO DE LOS GASCONES.

La Cofradía utiliza desde su fundación el símbolo donde la “S” de Santa se entrelaza con el “Clavo” que recuerda la Crucifixión del Señor. Su hábito negro, como luto por la Pasión y muerte de Cristo, y sus capas rojas por la sangre derramada por todos nosotros.

En la actualidad conforman la cofradía alrededor de 500 cofrades, entre los que se encuentran personas de mucha edad así como jóvenes y niños dispuestos a mantener y agrandar nuestras tradiciones.

La Cofradía tiene también banda de cornetas y tambores.

LA IGLESIA

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La llegada del Cristo de los Gascones produce una gran conmoción y entusiasmo en la ciudad, que repercutirían de inmediato en la transformación y engrandecimiento de San Justo.

La humilde ermita se convierte en una notable y enriquecida iglesia románica.

Esta iglesia está construida en los arrabales del sur de la ciudad y actualmente considerada monumento Histórico Artístico.

sg_santo_entierro_04Se levanta a base de mampostería y ladrillo en el arrabal habitado especialmente por los pañeros, lo que determina que en año 1530 fuera bautizado en ella San Alfonso Rodríguez, santo mercader de paños que llegó a ser más tarde insigne coadjutor de la Compañía de Jesús.

Se trata de una iglesia simple, de una sola nave, de muros de mampostería encintada con vanos y cornisa de sillería sobre canecillos y cubierta de madera. Su ábside abovedado es de fábrica mixta, mampostería de granito entre hiladas deladrillo, y tiene en su centro una ventana de arco de medio punto con triple rosca que al igual que el arco de triunfo están realizados en ladrillo.

La torre que se encuentra en el lado norte es, junto a la de San Esteban, cuyo modelo parece seguir una de las más bellas y conocidas del románico Segovia, consta de tres cuerpos: el inferior, al que se abren saeteras de ladrillo, está realizado de mampostería y tiene cadenas de sillares en los ángulos, mientras que los dos cuerpos superiores, hechos en piedra caliza, están decorados con dobles arquería en cada lado, ciegas en el segundo cuerpo y abiertas en el cuerpo de campanas.

En el hueco de la torre se situaba una pequeña capilla donde se veneraba la imagen del Cristo de los Gascones. A esta capilla se accedía a través de una puerta abierta en el lado norte de la nave, cuya especial relevancia deriva de la decoración escultórica con restos bien conservados de policromía que conserva tanto en la rosca del arco, con temas geométricos, como en su tímpano; en éste, Santa Elena, acompañada por dos mujeres, se dirige hacia un altar, mientras un obispo, sentado a la izquierda y un monaguillo con incensario también sentado, a la derecha, completan la decoración.

sg_santo_entierro_05En el lado occidental de la iglesia se abre una portada de tres arquivoltas decoradas, la central con un baquetón y con rosetas las otras dos.

Seguidamente esta iglesia tuvo una galería abierta en el lado Sur, actualmente sustituida por un porche moderno que impide ver desde el exterior la fachada meridional origina, que también tiene tres arquivoltas.

Al proceder a la limpieza y levantamiento del encalado del ábside y del tramo recto que le antecede, se descubrió un gran conjunto de pinturas murales de las que el Marqués de Lozoya se hizo eco con especial interés en una conferencia pronunciada con motivo de la inauguración de la sala de conferencias de la Caja de Ahorros de Segovia.

En el ábside y presbiterio se despliega la maravilla de esas pinturas románicas en las que, bajo la mirada de un asombroso Pantocrátor, el artitas desarrolla toda la teoría de la Pasión del Señor.

Andando el tiempo, en el siglo XVII, año de 1660, bajo el reinado de Felipe IV, Juan Vélez de Arcaya, “navegante en lanas”, edifica en San Justo la sala o capilla de la Santa Esclavitud del Cristo de los Gascones, en la que destaca el gran cuadro del Descendimiento, de Francisco Camilo, acompañado de otros, de pintura ingenua y grandes proporciones, adquiridos algunos por la cofradía y otros donados por Don Diego Ochoa Ondátegui y su mujer Doña Catalina de la Cruz Barrio y Salinas a mediados del siglo XVIII.

CRISTO DE LOS GASCONES

Santo Entierro Segovia

Cristo de los Gascones

La imagen es una talla románica del siglo XI de autor desconocido, el Cristo de la faz trigueña y alargada, frente espaciosa y cejas arqueadas debajo de las cuales se han cerrado unos ojos con infinita tristeza; de nariz afilada y aguileña, de labios entreabiertos, de barba nazarena y abundante cabellera; tiene el cuerpo pálido de una talla completa, de 1,82 metros de larga, azotes inhumanos dejaron en él sus huellas amoratadas; y el estertor de la agonía levantó aquél pecho; una herida ancha y profunda de unos cuatro dedos, abre el costado.

La imagen es hermosa, dulce, sosegada y serena la expresión de la faz; con la anatomía propia del crucificado y colgado de la cruz; las piernas flexionadas, los pies separados. Tiene la imagen los brazos y antebrazos articulados para permitir la operación del Descendimiento. Es una de las más expresivas del dolor del Crucificado y muy bella.

Al propio tiempo se centra en esta imagen el culto del Santo Entierro o Sepulcro del Señor, que había traído a Segovia la Orden Benedictina, y el Cristo de los Gascones es por antonomasia el Cristo del Sepulcro o Cristo del Santo Monumento.

El “Cristo de los Gascones” es, sin duda, el más preciado del Viernes Santo segoviano, es la principal imagen de Segovia y San Justo se convierte en el Santuario de la Ciudad y lugar depositario de las tradiciones fundamentales de Segovia.

sg_santo_entierro_07El modelo iconográfico de Cristo Yacente se extiende por nuestro país a partir del siglo XII pero tiene referentes altos medievales fuera de España en relación con ceremonias litúrgicas de Semana Santa que a su vez están imbricadas en los orígenes mismos del teatro medieval. Sabemos que durante la época Carolingia tenían lugar en un conjunto de edificaciones que simbolizan la Pasión de Cristo. La ceremonia fundamental entre todas ella la que recordaba su entierro y posterior resurrección. Los días viernes y sábados Santos se celebra el rito conocido como Depósito-Elevatio.Visitario, que consistía en la ocultación o entierro simbólico de ostias que sobraban de la comunión del viernes, acompañadas de una imagen de Cristo Yacente, era de Depósito.

La noche anterior al domingo de Pascual tenía lugar la Elevatio; se tomaba lo que se había ocultado a los ojos de los fieles y se devolvía al altar mayor, en plena noche. Por último, en la Pascual tenía lugar la Visitario, que reunía todos los elementos de una representación sacra: en torno a un sepulcro vació las Marías recibían del Ángel el anuncio de la Resurrección de Cristo. Este tipo de ritual, recogido en el Liber Ordinarius de Essen, fue capaz de generar espacios arquitectónicos propios como algunas iglesias votivas de plan central (seguramente la Vera Cruz Segoviana)

Con bastante posibilidad la imagen del Cristo de los Gascones fue utilizada en ceremonias como las que se acaba de describir, si no se talló específicamente para ello.

La articulación de los hombros y brazos permitía desclavarlos y descenderlo de la cruz, depositarlo en un sepulcro que se mostraría vacío como prueba irrefutable de la Redención.

Como otras imágenes medievales similares se dispone tumbado en un lecho, con los brazos doblados sobre los hombros. Realizado en madera policromada y completamente exento, su forma y tratamiento responden a los modelos de crucificados contemporáneos.

 

TRADICIÓN Y LEYENDA

TRADICIÓN

sg_santo_entierro_08Hasta Segovia llega gente de la antigua Gascuña Francesa. Y uno de aquellos pueblos del Pirineo francés, que decide emigrar hasta Segovia, decide también llevar consigo al Cristo de si devoción. No lo podían dejar abandonado entre las ruinas de su poblado abandonado.

Cuidadosamente lo ponen sobre un amimal de carga, que camina a la par que los demás animales de la gran recua que transporta todos sus enseres.

Después de unas semanas llegan a Segovia, y el aminal que transporta la Imagen del Santo Cristo muere junto a la ermita dedicada a los hermanos Justo y Pastor, en las afueras de la ciudad.

Creen enteder que es la voluntad del Cristo, de quedarse alli. Lo instalan provisionalmente hasta que llegue la hora de construir una Iglesia, y ellos se empadronan en la conocida calles de los Gascos.

Esto sucedía entre los años 1090 y 1100. La historia y tradición están de acuerdo.

LA LEYENDA

sg_santo_entierro_09Voy a referirte ahora la hermosa leyenda que guarda celosamente la Iglesia de San Justo, tan celosamente como al Cristo protagonista de ella.

Corría el siglo XII, y el escenario fue el campo de un país lejano donde una compañía de soldados Gascones y Alemanes, disputaban por un botín recientemente cobrado, al que habían tomado singular devoción.

A las afueras de una pequeña aldea, había sido hallado un magnífico Cristo yacente de madera, con brazos articulados, rostro doloroso y cuerpo con manchas de sangre, que semejaba en verdad un muerto sobre la campiña florida.

La soldadesca porfiaba por su posesión.

– El Cristo es nuestro y nos le llevaremos a Alemania……

– Eso no es cierto, el Cristo es Francés ………..

– ¡Ni pensarlo¡….. es alemán, y bien alemán…

– ¡Es gascón¡….

Hubo incluso una reyerta terrible entre los dos bandos. El Cristo tendido, contemplaba con ojos amorosos y tristes la pelea. Un pajecillo rubio y guapo, enternecido ante la visión del divino cuerpo cubierto de sangre, sollozaba rezando cerca de Él.

– ¿Tú ves esto, Jesús mío? Ya sé que has muerto por todos los hombres y por traer la paz al mundo, y ya ves … ni siquiera contemplándote así dejan de pelearse. Son unos desagradecidos. Si de verdad te quisieran, vendrían a preguntarte cuál es tu deseo. Es decir, si quieres ser francés o alemán. Oye… o quizá no quieras quedarte en manos de ninguno de ellos. Jesús… ¿podría yo hacer algo para ayudarte?

El pajecillo estuvo mucho tiempo dialogando con Cristo. Los niños de todos los tiempos se han encontrado a sus anchas con Jesús, y han usado con Él un lenguaje familiar y tierno. Los niños de todo el mundo saben cantar mejor que nadie alegres villancicos, acompañar en su dolor a Jesús en la Pasión, y entonar aleluyas triunfales que hacen con las campanas que repican a gloria.

El pajecillo seguía cavila que te cavila sentado sobre la pradera, escuchando sin oír el murmullo del agua de un cercano regato, y con la mirada perdida en la imagen, deseaba encontrar solución al asunto, pero no una cualquier, sino la que el Cristo deseara, es decir, acertar con la voluntad divina.

Una mula entre gris y parda con manchones blancos a manera de lunares corrió a tumbarse muy cerca de él, revolcándose sobre la hierba, lo que hacía que la esquila que llevaba colgada sonara repetidamente.

-¡Ven aquí, preciosa, ven aquí¡… ¿Te das cuenta de lo que ocurre? Mira, voy a decirte una cosa. Los hombres son… más burros que tú, ¡bueno¡ Si no todos, algunos. ¿Qué haríamos? Ayúdame… si cuando era Niño una abuela tuya le calentó con su vaho, bien podrías ahora echarle tú una mano…

La mula preciosa, como en el campamento la llamaban, dio vueltas y más vueltas alrededor del niño y de la imagen, meneando sus largas orejas, como si quisiera decir algo.

-¿Pero es que quieres que te coloquemos el Cristo encima? ¡Buenos se pondrían esos¡… Oye … se me ocurre una idea … ¿Y por qué no puedes ser tú la que nos señales trotando, el lugar donde desea quedarse?… ¡Pero que mula tan lista!

El paje corrió a contarle a su señor, que era un importante mando militar la idea que acababa de ocurrírsele. Le pareció muy bien, y sobre todo acabaría con las discusiones y reyertas.

-Bien. Coloquemos al Cristo sobre la mula, y démosle escolta.

Y así la Cruz de Cristo que una vez estuvo clavada en el Gólgota, ocupó ahora el lomo de la mula entre gris y parda con lunares blancos.

(Algunas crónicas, tan feroces que preferimos olvidarlas, y si a ti te las cuentan no las creas, dicen que a la mula Preciosa la sacaron los ojos. ¡Por favor niño¡ repito, ¡no lo creas! La mula, consciente de su misión, cerró los ojos sin importarla ni una pizca que se los taparan, dejándose en un abandono feliz, para galopar sin prisa pero sin pausa, hasta que el Dios de todo lo creado la ordenase detenerse.

De aquella guisa atravesó la Galia entera, siempre escoltada por soldados de relucientes armaduras de cincelada plata. Así cruzaron los Pirineos, suscitando la curiosidad de las gentes que veían pasar la extraña comitiva y se preguntaban devotos.

– Irán así en cumplimiento de alguna promesa…

– Quizá caminen hacia algún monasterio…

– Y los otros de armadura plateada son “gascones” ¿Os habéis fijado?

Trota que trota la mula ni comer quería, sino seguir siempre adelante meciendo dulcemente al Crucificado; y así hasta llegar a una ciudad de calado puente, que hizo lanzar al aire rebuznos alegres, mientras su trote se hacía más ligero al doblar la muralla, cruzar un arroyo y divisar al fondo una iglesia románica. La iglesia de San Justo y Pastor.

Ante la puerta principal, la mula dio un resoplido y cayó muerta al suelo, doblando sus patas dulcemente, para que el Cristo bendito no sufriera daño alguno.

No sabe quién las ha volteado, pero las campanas tocan a rebato. Los vecinos del barrio dejar su atareado quehacer artesano y corren a reunirse en el atrio del templo, sin atreverse a dar crédito a lo que sus ojos contemplan.

El Párroco ha salido también de su casa, para averiguar la causa de tanto alboroto, sin explicarse por qué las campanas tañen.

Al fin entiende lo que sucede, y dice a esos soldados desconocidos:

– No cabe duda, hijos míos, aquí es donde este Cristo quiere morar.

Los soldados franceses y alemanes, que han dado escolta al Cristo desde la lejana Galia, se reúnen a deliberar sobre su futuro comportamiento.

De pronto lo ven todo clarísimo. La parroquia de San Justo será para siempre la suya, y el Cristo se llamará como la gente les ha llamado por doquier, gascones. Su Cristo será el de los GASCONES.

Se quedarán en España, y es esta ciudad, en donde la “Puente Seca” mas hermosa del mundo, dará guardia a su Cristo junto con ellos.

Y así van cerca de la imagen para decírselo. Sus armaduras brillan por los reflejos de las mil velas que los segovianos han venido a ofrecer devotamente. El Cristo agonizante parece sonreír.

El Cristo de los Gascones se quedó en San Justo para siempre, y en los Viernes Santo, desfila por las calles de la ciudad. Aunque es lástima que ahora no lo haga entre la escolta de caballeros cubiertos con cinceladas armaduras, como lo hacía en otros tiempos. Estas se perdieron, quién sabe en cual revuelo, de los muchos que nuestra patria ha sufrido.

Pero el Cristo sigue con nosotros, derramando bendiciones sobre todos los segovianos, y en especial por los que forman la piadosa Cofradía, que desde 1647, con el nombre de Santa Esclavitud existe.

Dicen que delante de la verja de la iglesia, al pie de las escaleras, la mula está enterrada.

Y que la esquila que llevaba se colocó en la torre del templo. También aseguran que cuando las feligresas van a tener un hijo se encomiendan al Cristo, y al nacer éste, la esquila repica alegremente.

Mª del Carmen Díaz Garrido – Del libro Leyendas Segovianas

LA PROCESIÓN

sg_santo_entierro_10La primera referencia documental de la salida del Cristo de los Gascones en procesión la encontramos en el archivo de la Cofradía en un libre inventario, con fecha 12 de abril de 1628, donde dice: “LOS COFRADES HICIERON UNAS ANDAS DORADAS CON CUBIERTA DE VIDRIO PARA LLEVAL AL SANTO CRISTO EN PROCESION EN VIERNES SANTO Y LAS DIERON AL SANTO CRISTO PARA QUE EN ELLAS ESTUVIESE CON MÁS DECENCIA”.

Al año siguiente se hicieron unas más ligeras de la misma traza. Lo que se supone que hasta esta fecha la imagen era transportada en andas y al descubierto.

El recorrido de la procesión era muy diferente al actual, ya que salía de San Justo, calle de San Juan, Trinidad, hasta la Catedral. Tras el rezo de unas preces, continuaban itinerario al lugar de origen por la calle Real.

 

sg_santo_entierro_11La urna era escoltada por ocho armaduras llamadas los Gascones, que eran portadas por Curiales y tenían a gran honor ponerse las pesadas armaduras, peto, espuelas, espaldar, casco, coraza, pantalón ceñido, guantelete, todo limpio y bruñido. Dos de las corazas eran de verdadera riqueza, por los adornos y figuras allí dibujadas, y en la mano portaban lanzas en forma de cruz. Una de las armaduras llamada “de los peces”, procedía de Milán y llegó a Segovia en el reinado de Felipe III.

En la Capilla de la Esclavitud se formaba la Procesión con numerosos estandartes, niños vestidos de nazareno con los atributos de la Pasión. Nazarenos portaban hachas encendidas y la Imagen portada por ocho encapuchados con largas túnicas y a los lados los apuestos Gascones.

No solo era sacada la imagen en cortejo procesional con motivo de la Semana Santa. El Santo Cristo fue eje central de las rogativas en tiempos de sequía, plagas o acontecimientos que así lo requerían.

Por tal motivo fue tomada la decisión par parte del Ayuntamiento de mantener encendida una lámpara en la capilla de San Justo donde se encuentra el Santo Cristo. Esta promesa fue cumplida ininterrumpidamente a lo largo de casi dos siglos.

EL HÁBITO

sg_santo_entierro_12Túnica y caperuza de raso negro con cinturón de cordón rojo; capa
de terciopelo color rojo carmesí y esclavina color negó con borde rojo de terciopelo. Sobre el pecho un medallón con el escudo de la Cofradía con una “S”, de Santa, y entrelazado un clavo, todo ello bajo corona real y sobre fondo rojo sangre.

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BANDA DE CORNETAS Y TAMBORES

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La banda de cornetas y tambores de esta cofradía se fundó por los años 60. La formaron jóvenes con mucha ilusión y mucho sacrificio, comprando los instrumentos a la banda de la Cruz Roja que se deshizo por entonces.

Poco a poco se fueron incorporando más jóvenes cofrades y se empezó a comprar instrumentos más modernos (cornetas de llave, tambores, etc.)

Fue la escuela de muchos de los que tocan en otras bandas tanto de Segovia como de otras provincias. Por este motivo, en la actualidad estamos hermanados con la banda de cornetas y tambores “Cristo Rey” de Ávila.

sg_santo_entierro_16Hoy componen la banda alrededor de 50 cofrades entre chicos y chicas cuyas edades oscilan entre los 7 y los 60 años.

La música es clásica marcha militar, aunque se toque alguna marcha de nueva incorporación.

Los trajes son diferentes a los de los cofrades, pero acorde con los colores de la Cofradía.

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