Sones de Merlú y Barandales en Zamora

Sones de Merlú y Barandales en Zamora

Sones de Merlú y Barandales en Zamora

Sones de Merlú

Foto: David Martínez

 

Si existen en las Semana Santas de España algunos “elementos” (o como queramos denominarlos) cargados de idiosincrasia, genuinos, típicos, tradicionales hasta el punto de perderse en los tiempos sus orígenes e identificativos de un determinado lugar, ocuparían uno de los puestos de privilegio El Merlú y El Barandales de la Semana Santa de Zamora.
No pretendemos en esta web hacer un gran artículo sobre este tema, tratado genialmente por numerosos historiadores y personas mucho mas capacitadas que nosotros, pero sí una pequeña reseña de su existencia e incluirlos en esta sección que les corresponde como auténticos “Museos Exteriores” y que engrandecen el ya valioso patrimonio cultural que atesora generación tras generación la fiesta de la Semana Santa de España.

 

El Barandales

Foto: Cofradía de la Borriquita de Zamora

 

El Barandales es un personaje que desempeña la misión de avisar al público de la marcha de las procesiones de Semana Santa en Zamora, abriendo sus procesiones.​ Vestido con los ropajes que corresponden a la Cofradía que representa en cada momento en la procesión, porta y agita con sus manos dos pesadas campanas de un promedio de tres kilos cada una al ritmo que marca el movimiento de sus brazos, ayudado por su caminar, produciendo un tintineo constante y monótono con dos notas más o menos graves que se han convertido en todo un “símbolo identitario” para los zamoranos.
Además, su sonido ha constituido desde antiguo un toque de comunidad, no solo ritual en esos días Santos de procesiones, sino a lo largo del año y especialmente en Cuaresma, cuando el campanillero avisa o convoca a los hermanos de las distintas Cofradías para que asistan a cultos y reuniones de obligada concurrencia, según lo antaño establecido en ordenanzas y estatutos, como ahora igualmente lo tienen en reglamentos internos.

Tiene su origen en tiempos muy remotos, pues se dice que en el siglo XVI ya actuaba este campanillero para avisar de la llegada de las procesiones. Este popular personaje, emblemático en la Semana Santa de Zamora, siempre es el mismo que cambia de atuendo según la Cofradía para la que actúe.

Foto: Guillermo Merino Hurtado

 

Antíguamente eran tres las Cofradías en que el Barandales abría su desfile procesional:

– Cofradía de la Santa Vera Cruz, Disciplina y Penitencia
– Real Cofradía del Santo Entierro
– Cofradía de Nuestra Madre de las Angustias

Posteriormente realiza la misma labor en otras Cofradías fundadas durante las últimas dos centurias:

– Real Cofradía de Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén
– Hermandad de Jesús en su Tercera Caída
– Cofradía de Jesús del Vía Crucis
– Cofradía Virgen de la Esperanza
– Hermandad Penitencial de Nuestro Señor, Luz y Vida

Barandales Angustias.
Foto: Emilio Fraile

Barandales de la Cofradía de la Vera Cruz.
Foto: Zamora news

Barandales de la Cofradía de Jesús del Vía Crucis.
Foto: Opinión de Zamora

Curiosamente y cuando la tradición hacía que las campanas de las iglesias enmudecían por prescripción litúrgica desde la tarde del Jueves Santo hasta la explosión jubilosa del Gloria Pascual, y los sonidos del bronce dejaban paso al crepitar de matracas, carracas y tabletas recordando a los fieles la celebración de los distintos oficios y horas canónicas que iban desgranando los misterios de la pasión, muerte y sepultura de Cristo junto a los padecimientos y soledad de su dolorosa Madre, en las calles de la ciudad de Zamora seguía tañéndose el metal para anunciar la salida y el paso de las procesiones vespertinas de esos días Santos.

El origen de la palabra “Barandales” es incierto y el nombre no guarda relación alguna con el cometido del “Barandales”. En esencia la figura del campanillero se trata de un muñidor -es decir, según acepción reconocida para esta voz por el DRAE: “el criado de cofradía que sirve para avisar a los hermanos de las fiestas, entierros y otros ejercicios a que deben concurrir”- cuyos orígenes se remontan sin duda al nacimiento de las propias cofradías vinculándose al oficio de vicario o cotanero que desempeñaba la persona facultada para ejecutar las tareas auxiliares concernientes a la administración y el servicio de aquellas.

La primera referencia documentada la encontramos en las ordenanzas de la Cofradía de las Angustias, en 1579, es decir, recién fundada dicha Cofradía. En ellas se establece que el entierro de los hermanos ha de estar encabezado por “nuestro cotanero con su ropa e campanilla”. Por su parte, la Cofradía de la Santa Vera Cruz, Disciplina y Penitencia, como consecuencia del incremento, a últimos del siglo XVI y comienzos del XVII, del número de hermanos residentes en la ciudad y sus alrededores y, consiguientemente, el aumento de las distancias de los domicilios de estos con respecto a las sedes de los conventos de San Francisco y Santo Domingo, se verá obligada a contratar a otro cotanero para el sobredicho cometido y que, además de tocar en la procesión, anuncie las juntas y cobre las cuotas, al que se dota igualmente con ropa y campanilla, tal y como se desprende de un apunte contable del año 1614. Igualmente actuará dos años más tarde la Cofradía del Santo Entierro, convirtiéndose dentro de ella casi en norma el llevar dos campanilleros en la procesión hasta que en la segunda mitad del siglo XVIII sea uno solo el que se ocupe de tocar las dos esquilas figurando al modo en que lo hace el que las toca en la actualidad.

Fuente de información: Ángel J. Moreno Prieto y Balbino Lozano

Barandales de la Cofradía de la Borriquita.
Foto: web de la Cofradía

Barandales de la Cofradía de la Tercera Caída.
Foto: Maribel

Barandales de la Cofradía del Santo Entierro.
Foto: Costalero del Rosario

Barandales de la Cofradía de Jesús Luz y vida.
Foto: L.O.Z.

En el año 1994 se inagura el Monumento al Barandales cuyo promotro fue la Diputación de Zamora. Es obra de Ricardo Flecha y está situado en la Plaza de Santa María de la capital zamorana.

Monumento al Barandales.
Foto: Maribel

Foto: viajeuniversal

EL Merlú

 

El Merlú es el nombre que reciben aquellas parejas de congregantes de la Cofradía de Jesús Nazareno que desempeña la importante labor de reunir a los más de mil hermanos de todos los rincones de la ciudad para comenzar el desfile procesional en la madrugada del Viernes Santo, con el característico sonido de la corneta con sordina y un tambor destemplado.
Un total de 7 parejas que recorren, horas antes de las 5 de la madrugada del Viernes Santo, los diferentes barrios de la ciudad con el fin de reunir en la Plaza Mayor a los más de 6.000 hermanos que conforman la Cofradía.

Esta peculiar pareja de hermanos es la encargada, además, de congregar a procesión a los cofrades que van a participar en ella, lo es también, de anunciar el paso de esta y tocar para que los diferentes grupos escultóricos realizen fondo ó descanso.
Se tienen datos de que ya existía esta peculiar pareja de cofrades, heraldos, a mediados del siglo XVIII. Actualmente además de las funciones antes descritas, también tocan para convocar a los hermanos a la junta anual ordinaria.
Personalmente, el sonido desgarrador producido por varias parejas de Merlús en la madrugada de Viernes Santo, llamando a procesión a los cofrades por los más insospechados rincones de Zamora, produce una sensación cercana al escalofrío, a la ilusión, a un cúmulo de recuerdos y sentimientos muy difícil de describir y solo entendible por aquellos que forman parte de esta cofradía y llevan grabado a fuego en lo más profundo de su ser, ese sonido desde que son unos niños.
Uno de los hermanos más añorados y queridos de Congregación, fue sin duda el Merlú Atilano, siempre asociada su imagen a su inseparable tambor colgado del hombro. Todo un icono de la Semana Santa de Zamora.

Fuente de información: Guillermo Merino

Merlú

 

Cofradía de la CongregaciónCofradía de Jesús Nazareno (Vulgo Congregación)

Fundación: 1651
Pasos: 11
Día de Salida: Madrugada del Viernes Santo y Sábado Santo
Túnica: Los hombres visten túnica de percal negro, con caperuz romo, ceñida con cordón de esparto y decenario, medalla al cuello y sobre sus hombros portan una pequeña cruz de madera.
Las mujeres, (Sábado Santo) capa con capucha de lienzo negro, medalla y tulipa.

En 1996 se inagura el Monumento al Merlú. Es obra de Antonio Pedrero Yébenes, estando realizado en bronce con una altura de 2,10 metros. Se encuentra situado en la Plaza Mayor, frente a la Iglesia de San Juan.

Monumento al Merlú

Sones de Merlú

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